DSM: Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales

La Psicopatología es la rama de la Psiquiatría, que se ocupa de la clasificación y caracterización de los distintos síntomas y enfermedades mentales, por lo que representa la parte de la Psiquiatría que se ocupa del diagnóstico. La Psiquiatría abarca no sólo el diagnóstico, sino la prevención y el tratamiento de las enfermedades. (González, R, 2003) Durante la historia de la Medicina ha sido necesario elaborar una clasificación de los trastornos mentales, pero no siempre ha habido acuerdo sobre qué enfermedades deberían incluirse y sobre cuál sería el método más apropiado para su organización. La diversidad de clasificación en diferentes sistemas confeccionados ha variado en función de que su objetivo principal fuese clínico, de investigación o estadístico.

Tales sistemas constituyen no sólo una clasificación de los trastornos, sino también de algunos aspectos del paciente y de algunos aspectos de las interacciones entre el paciente, el trastorno y el entorno social. (Castro, H., 1992)

El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (American Psychiatric Association, APA), DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) es y contiene descripciones, síntomas y otros criterios para diagnosticar trastornos mentales. Es utilizado por expertos internacionales en todas las áreas de la salud mental. Define y clasifica los trastornos mentales con el propósito de mejorar los diagnósticos, tratamientos y en la investigación. El DSM V es la última actualización. En la sección dos se describen una serie de trastornos mentales y sus características más comunes.

Para Talbot, J.; Hales, R. y Stuart, Y. (1992), todo sistema de clasificación diagnóstica tiene tres objetivos generales, y varios objetivos específicos clínicos, administrativos, legales y de investigación. Algunos objetivos generales serían: “1) ofrecer un lenguaje con el cual todos los profesionales de salud mental se puedan comunicar; 2) definir las características del trastorno y tener una comprensión de cómo difiere de otros trastornos semejantes a fin de estudiar la historia natural del mismo y desarrollar un tratamiento efectivo; 3) desarrollar un entendimiento de las causas de los diferentes trastornos mentales”.

Según Alonso, A. (2007) “la clasificación de la conducta anormal está todavía en la etapa inicial de su evolución, en parte debido a la arbitrariedad que implica ponerle etiquetas a la gente, y por otra, a las inexactitudes en cuanto a las causas de los trastornos mentales…Es el hombre quien en sus esfuerzos por mejorar la calidad y la duración de la vida ha desarrollado el concepto de enfermedad, aunque la realidad que refleja es real. Una nosología es digna de confianza en la medida en que las reglas de categorización estén tan claras, que quienes utilizan el sistema, diagnostican a los pacientes de la misma manera.”

El DSM puede ser considerado como “descriptivo” ya que las definiciones detallan las características clínicas. Presenta una descripción amplia del concepto clínico que subyace al título de cada trastorno. Los trastornos mentales han sido definidos mediante una gran variedad de conceptos (ej. malestar, descontrol, limitación, incapacidad, inflexibilidad, irracionalidad, patrón sindrómico, etiología y desviación estadística). Cada uno es un indicador útil para un tipo de trastorno mental. La confiabilidad del diagnóstico dependerá de los síntomas y del criterio del especialista que evalúa cada caso.

Según Alonso, A. (2007), “la categoría (etiqueta) en que se coloca a un paciente (paciente psiquiátrico, caso recluido en el hospital, etc.) no debe de considerarse como un aspecto de la persona en sí misma, sino que la clasificación de los pacientes debe hacerse en cuanto sea posible en términos de la conducta directa que esté mostrando”.

Según este autor, es importante que se tengan en cuenta los síntomas iniciales, el proceso y el contexto, observando atentamente la evolución del caso, ya que puede existir inestabilidad de la enfermedad como consecuencia del tratamiento y de su propia evolución. Un error bastante común (según los partidarios de los manuales) es creer que la clasificación de los trastornos sirve para clasificar a los individuos, cuando en realidad lo que clasifica son los trastornos que aquellos padecen. Es fundamental la realización de un razonamiento profundo y el contexto psicosocial en que éstos transcurren, ya que los indicadores de los trastornos psiquiátricos están ligados a un comportamiento simbólico (a diferencia de lo que sucede en otras ramas de la Medicina).

En síntesis, el conocimiento médico-psiquiátrico se orienta a objetivos prácticos, el DSM clasifica y describe determinadas patologías a nivel de conocimiento biológico y sociológico del hombre contemporáneo.

Creemos que una orientación teórica que permita encuadrar un caso y dilucidar algunos posibles caminos puede ayudar a un profesional a darse cuenta de lo que podría estar afectando a un paciente, para luego establecer un tratamiento adecuado, pero es muy importante la evaluación minuciosa de la persona en particular, que tenga en cuenta todas las variables posibles y los múltiples aspectos que podrían estar afectándole, de personalidad, de salud física, emocional y del contexto que le condiciona, tratando de evitar etiquetas innecesarias, que más que clasificar una patología discriminan a un individuo.

Autora: Sandra Zucas Alonso

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