¿GERAGOGÍA O GERONTAGOGÍA?

La educación debe dejar de ser una etapa de la vida para convertirse en una dimensión permanente.

La Gerontagogía es una nueva disciplina que se ocupa de la formación de las personas mayores. La Geragogía, es la disciplina educativa que se preocupa del aprendizaje de las personas mayores con deficiencias, relacionadas con la geriatría.

Según la Sociedad Española de Neurología, “las demencias, que se caracterizan por un deterioro progresivo y persistente de las funciones superiores del cerebro como la memoria, el lenguaje, el cálculo, la percepción espacial, etc., son las enfermedades neurológicas que más se han asociado a la reserva cognitiva. Los expertos recomiendan la lectura porque es una actividad que estimula la actividad cerebral, ya que obliga al cerebro a ordenar e interrelacionar ideas y conceptos, ejercitando la memoria y la imaginación, y mejorando así la capacidad intelectual.”

La educación permanente podría ser otro camino para prevenir deterioros cerebrales y una mayor activación de la reserva cognitiva.

Según la UNESCO (1976), se denomina educación permanente al proyecto global encaminado tanto a la reestructuración de los sistemas educativos como al desarrollo de todas las posibilidades de educación fuera de ellos. En ese proyecto la persona es el agente de su propia educación por medio de la interacción permanente de sus acciones y su reflexión, abarcando todas las dimensiones de la vida, todas las ramas del saber y todos los conocimientos prácticos que puedan adquirirse por todos los medios contribuyendo a todas las formas de desarrollo de la personalidad.

Cuando hablamos de educación permanente nos referimos a la importancia de no dejar decaer nunca la curiosidad para aprender siempre cosas nuevas relacionadas con nuestros centros de interés, lo que estimula la actividad cerebral y psicomotriz, ayudándonos a mantenernos más activos, más lúcidos y con mejor calidad de vida a medida que vamos haciéndonos mayores. Además, las nuevas tecnologías actualmente facilitan esta posibilidad, por lo que es necesaria la alfabetización digital de adultos y ancianos que no hayan tenido la oportunidad de incursionar en estos campos.

Mientras la Pedagogía se encarga de la educación de niños y jóvenes (paidos = niño) surgen nuevos términos para referirnos a una pedagogía para los mayores: la geragogía, que según la definición del diccionario “es una práctica de enseñanza destinada a ayudar a los ancianos a lidiar con las incomodidades de la edad”. El cerebro se reorganiza varias veces a lo largo de la vida, para optimizar los recursos que tiene. Los estudios de neuroimagen han mostrado que, incluso cuando el nivel de ejecución de una tarea mental es igual, el modo en que la realiza un cerebro joven es diferente de cómo la realiza un cerebro anciano. Se ha visto que los ancianos utilizan zonas más extensas de ambos hemisferios. Puede interpretarse como un intento de compensar las limitaciones activando más recursos.

Según Steven Rouse, “el envejecimiento se puede asociar a una lentificación de la capacidad para aprender cosas nuevas y a una reducción de la capacidad para adaptarse a contextos nuevos, pero también se puede asociar a una mejora de las estrategias empleadas para recordar capacidades y aptitudes ya aprendidas”. José A. Marina (2015), expresa que la inteligencia humana está estructurada en dos niveles, en la inteligencia generadora (conjunto de capacidades que tiene el cerebro humano en un momento determinado) y en la inteligencia ejecutiva (posibilidad de gestionar las capacidades de la inteligencia generadora). Esto es lo importante en cualquier edad.

La geragogía se centraría, precisamente, en fortalecer estas habilidades directivas. Al mantenerlas, podríamos suplir las debilidades de la inteligencia generadora, su mayor lentitud en aprender, o sus fallos en la memoria, porque sabríamos utilizar más sabiamente los recursos que quedan. Fortalecer la inteligencia ejecutiva implica aumentar la activación de redes neuronales, lo que podría aumentar la reserva cognitiva.

Yaakov Stern, sostiene que las personas con mayor reserva cognitiva muestran menos deterioros. Una mayor reserva cognitiva se manifestaría en un uso más eficaz de redes cerebrales o de estrategias cognitivas alternativas, lo cual permitiría un rendimiento eficiente durante más tiempo en caso de existencia de patología cerebral.

En definitiva, creemos que es muy importante mantener activo nuestro cerebro, leyendo, estimulándolo con informaciones interesantes para nosotros, interaccionando con otras personas en contextos educativos para adultos, mejorando nuestras habilidades digitales, y realizando actividades que estimulen también las áreas psicomotrices, lo que permitirá, en el día a día, que podamos estar más lúcidos y conectados con nuestro cuerpo en general y con el medio en el que nos toca experimentar en cada momento con mejores recursos intelectuales, lo que nos aportará una vida con más calidad y con menos deterioro neuronal.

Autora: Sandra Zucas Alonso

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Autor foto de portada: Pavla Pelikánová

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