La plasticidad cerebral en el desarrollo infantil

cerebro

Como vimos en el post anterior sobre plasticidad cerebral en el Alzheimer, la plasticidad cerebral o neural se relaciona con las nuevas conexiones neuronales que se crean cerebralmente para reorganizar los circuitos cognitivos, es decir, surge una regeneración neuronal estimulada por un cambio de ambiente, una patología o traumatismo.
En el caso de la etapa infantil, la plasticidad es mayor, ya que se trata de un cerebro joven, donde progresivamente surgirán nuevas conexiones sinápticas, originando una división celular entre una célula madre y una neurona nueva, preparada para establecer la comunicación.

Cuando hablamos de plasticidad cerebral, hablamos de aprendizaje. Y la realidad es que el aprendizaje es sinónimo de moldeamiento; Cuando surge el proceso de reconstrucción, la neurona pasa por un proceso de entrenamiento , donde se “moldea” anatómica y funcionalmente, finalizando en una neurona completamente nueva y apta para llevar a cabo funciones determinadas. Es por ello que ante un programa de rehabilitación , un paciente en etapa infantil- adolescente es común que responda más rápido que un paciente en etapa adulta o vejez, también en casos de enfermedad del Alzheimer, donde la rehabilitación requiere mayores tiempos de entrenamiento y repetición para permitir la reorganización neural a otro ritmo.

La respuesta de la reorganización neuronal se traduce en los avances que veremos en el paciente cuando llevemos a cabo un programa de rehabilitación; por supuesto, todo esto depende del grado de daño cerebral producido, el área dañada y por tanto, la capacidad de supervivencia neuronal del paciente, podremos observar unos resultados u otros, adaptando paulatinamente las estrategias rehabilitatorias aplicadas.

Pongamos el ejemplo de un cerebro joven donde el hemisferio izquierdo ha quedado totalmente dañado, derivando en problemas significativos de comunicación y lenguaje. En la plasticidad neuronal, se crearía una reorganización neuronal, transmitiendo las órdenes a otras regiones cerebrales facilitando la supervivencia.

Este suceso clínico ha pasado a lo largo de la historia, como en el caso de Jodie Miller, una joven diagnosticada a los 3 años con encefalitis Rasmussen, a quien tuvieron que extirparle el hemisferio derecho para acabar con las crisis epilépticas recurrentes. El resultado fue una adaptación del hemisferio izquierdo, compensando las funciones del otro hemisferio. La operación se llevó a cabo a una edad muy temprana, siendo un factor determinante para observar la rápida mejoría de la paciente. Tras numerosas sesiones de rehabilitación neuropsicológica, Jodie Miller mejoró notablemente en poco tiempo, pudiendo realizar vida normal y sin presencia de crisis epilépticas.

Como vemos, la plasticidad cerebral es un concepto en constante investigación, ya que es un proceso clave en relación al aprendizaje. Por tanto , el enfoque de la plasticidad va dirigido a la reorganización de los circuitos de aprendizaje; por tanto es multidisciplinar; podemos aplicarlo a contextos como rehabilitación en la escuela ante casos de dislexia, discalculia, autismo… y generalmente a cualquier tipo de rehabilitación neuropsicológica en el ámbito clínico.
En definitiva, el proceso de rehabilitación neuropsicológica juega un papel imprescindible tras la recuperación por daño cerebral y, por ende, en la evolución adecuada del aprendizaje.

Autora: Alejandra I. Morilla
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Tags: Autismo, , Alzheimer, neuroplasticidad, rehabilitación neuropsicológica, Plastici,, Plasticidadnfantil,, Cerebrouropsicología,, rehabilitación,, Aprendizaje,, Dislexia,, Discalculia

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