¿Qué pasa en el cerebro en el momento de la muerte?

En animales ya se había estudiado y se sabe que tras 30 segundos sin oxígeno, el cerebro entra en proceso de optimización energética, hasta que se vuelve eléctricamente inactivo y se paraliza la comunicación sináptica. Este colapso se conoce como “Tsunami Cerebral”, que consiste en una ola masiva de liberación energética en forma de calor, proceso llamado “Despolarización terminal expandida”.

Pues en humanos también ocurre, empezando a los pocos minutos del paro circulatorio. En el cerebro humano, el daño extenso e irreversible ocurre aproximadamente a los 10 minutos del paro cardíaco. Los resultados se obtuvieron analizando los procesos de muerte en nueve pacientes aquejados de lesiones cerebrales en hospitales de Berlin y Cincinnati.

NEUROCIENCIA APLICADA

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Referencias:

  • Dreier, J. P., et al. (2018). Terminal spreading depolarization and electrical silence in death of human cerebral cortex. Ann. Neurol. 83, 295–310.
  • Ilustración de Tonya Hines © Mayfield Clinic.

DISLEXIA, “confunde o altera el orden de letras, sílabas o palabras al leer”

Niña escribiendo

Provoca dificultad en la lectura. Afecta la comprensión lectora, las matemáticas, la ortografía y la escritura. Suele confundirse con otros problemas de aprendizaje y de atención que causan dificultades similares. Complicación con el lenguaje, no con la visión. Puede provocar retraso académico, pero de ninguna manera significa falta de inteligencia. Algunos profesionales de la enseñanza suelen etiquetar de “disléxicos” ante los bajos rendimientos en lectura y escritura, sugiriendo a los padres la visita a los especialistas: médicos, psicólogos, pedagogos…Pareciera que hubiese una tendencia en “clinizar la enseñanza”, pero es importante un estudio minucioso que determine si existe verdaderamente algún tipo de dislexia (fonológica o indirecta, superficial, mixta o profunda) para descartar trastornos.

Según Cerdá el “sujeto aprende dentro de un proceso continuo e inescindible que involucra millones de subprocesos de carácter neuronal y fisiológico junto a todos los fenómenos psíquicos y culturales que les otorgan las características propias de nuestra especie”. Dentro del ámbito educativo se utilizan los términos “dislexia del desarrollo” o “dislexia evolutiva”, la dislexia adquirida es provocada tras una lesión cerebral en las áreas encargadas del procesamiento de la lecto-escritura, que debe diagnosticarse con pruebas específicas, por lo que cuando se realice la evaluación neuropsicológica es fundamental una valoración que implique a las dimensiones hereditarias, neurológicas y psíquicas. Técnicas de neuroimagen han mostrado menor actividad cerebral en las partes involucradas en la lectura, demostrando que no funcionan de la misma manera en las personas que tienen dislexia que en las demás personas, lo que podría ser causa de sus dificultades.

Aprendemos interactuando con nuestro entorno, realizando tareas de diversos niveles de complejidad. Ante muchos trastornos que provocan fracaso escolar, un diagnóstico a tiempo y apropiado, quita la angustia a las familias del peso del rótulo de “retraso mental”. Es muy importante que esta anomalía se descubra en los primeros años de la etapa de la escolarización, para que profesorado, padres y especialistas puedan establecer las estrategias de enseñanza-aprendizaje convenientes para cada estudiante, por lo que materiales con perfil inclusivo, una alfabetización estructurada y multisensorial, recursos de audiolibros y apps de texto a voz, podrían serles de gran ayuda.

Autora: Sandra Zucas Alonso

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Funciones del cerebro en el aprendizaje

Escritura

“Aprender supone una transformación de las redes de conceptos y de los sistemas de reglas de la memoria a largo plazo”

El aprendizaje y la memoria son procesos correlacionados que están condicionados por estímulos ambientales. La memoria nos permite recuperar informaciones adquiridas. El sistema nervioso nos permite producir referencias básicas a través de patrones neuronales construidos e incorporados durante las diferentes etapas de la vida. Funciona con el sistema de estímulo-respuesta. De esta forma, seres humanos y animales vamos aprendiendo del ambiente que nos rodea. Los mecanismos neuronales implicados en la adquisición y consolidación de la memoria no se conocen con exactitud en la actualidad, ni tampoco su localización en el sistema nervioso. Asociación de sucesos desarrollan nuevas memorias y van alternando procesos de la memoria a corto plazo y a largo plazo.

La Neuropsicología estudia las relaciones entre cerebro y conducta, las bases neuroanatómicas de los comportamientos superiores llamados funciones corticales superiores y las patologías que de ellas se derivan. Estas funciones son: el lenguaje, la memoria, la orientación espaciotemporal, el esquema corporal, la psicomotricidad, las gnoxias, las praxias y las asimetrías cerebrales. Aunque para determinadas funciones existen áreas cerebrales anatómicamente delimitadas, el cerebro tiene un funcionamiento global, las funciones corticales superiores dependen en mayor medida del procesamiento cerebral en su conjunto, por lo que cuanto mayor es la complejidad de una función cerebral, más áreas estarían involucradas.

Los últimos avances científicos referidos a factores biológicos, genéticos y neurológicos evidencian que una educación estática se debería ir descartando de los programas educativos actuales, ya que el acceso al conocimiento en el siglo XXI requiere modelos dinámicos e interactivos que estimulen la implicación, la motivación y la intervención del alumnado, ya que la experimentación estimula nuevas conexiones neuronales e incrementa el aprendizaje.

Vincular los aportes neurocientíficos a la educación es de suma importancia, aunque una ciencia que integre educación, cerebro, mente y aprendizaje sólo se logrará cuando, tanto educadores como investigadores, ahonden en metodologías y en niveles de análisis de contextos múltiples, ya que son muchas las variables a tener en cuenta.

Autora: Sandra Zucas Alonso

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Autora foto: Noémi Macavei-Katócz

INTELIGENCIA, COCIENTE INTELECTUAL y VIDA COTIDIANA

Corredor

En un sentido amplio la inteligencia es la capacidad para comprender y adaptarse al propio entorno.

Catalogar la inteligencia es algo bastante complejo. Muchos autores e investigadores discrepan en los diferentes intentos de definiciones. Definir la inteligencia de una persona no es tan sencillo, ya que influyen en ello múltiples factores. Hay definiciones centradas en la capacidad intelectual, que dejan de lado otros tipos de inteligencia, como la social o la emocional, o incluso la creatividad o el sentido de consciencia de uno mismo. Hay quienes piensan que el sentido común, la resolución de problemas cotidianos de la vida y la astucia delimitan la inteligencia.

Un test de cociente intelectual es una estimación de la inteligencia, no define la inteligencia de una persona, aunque la sociedad le da mucha importancia al grado de inteligencia de un individuo. La idea general que se ha establecido acerca de estos exámenes es que, aquellos niños que tengan un elevado promedio educativo van a ser más exitosos en la vida, tendrán mejores entornos académicos y económicos...aunque esto no tiene porqué ser así. La capacidad cognitiva es controlada por miles de genes, estudios del genoma afirman que existen cerca de diez mil variables asociadas a la inteligencia.

Según Stanovich (2009) “hay que diferenciar inteligencia y racionalidad y, debido a ello, gente muy inteligente puede ser muy irracional a veces o comportarse de forma muy estúpida.”

¿Qué es y cómo se calcula el cociente intelectual?

El cociente intelectual (CI) es el número que resulta de la realización de una evaluación estandarizada que permite medir las habilidades cognitivas de una persona en relación con su grupo de edad. El CI normal de una persona es de 100 puntos sobre la media de las personas de la misma edad. La inteligencia incluye las habilidades de razonar, resolver problemas, pensar de forma abstracta. La medición de la inteligencia es tan compleja, que no se puede saber hasta qué punto los diferentes factores pueden afectar el cociente intelectual, es decir, no puede saberse a ciencia cierta de en qué grado los diferentes factores afectan. El ambiente familiar, traumas de la infancia, los valores culturales, la calidad de la educación recibida, haber crecido en entornos en donde se recompensan determinadas habilidades favorece puntuaciones más altas en algunas aptitudes más que en otras.

Hay test que miden la inteligencia por medio de estándares, tales como las famosas pruebas de cociente intelectual (CI). Algunas de las pruebas que miden la inteligencia han demostrado ser poco fiables y sólo toman en cuenta criterios parciales, por lo que no serían indicadores reales de inteligencia. Es decir que, algunos test de inteligencia sólo se enfocan en categorías específicas, por ejemplo, el test Stanford Binet, que se centra en conocimientos básicos, matemática elemental, visualización de objetos en el espacio, memoria del espacio y razonamiento fluido, dejando de lado, por ejemplo, la inteligencia emocional. Investigaciones recientes manifiestan que los resultados de un test de inteligencia pueden verse afectados por factores circunstanciales que no tienen que ver con la inteligencia, como, por ejemplo, la motivación.

A raíz de un debate publicado en Twitter en agosto de 2017 sobre Inteligencia y cociente intelectual, entre Pablo Malo (psiquiatra) y Pablo Duque (neuropsicólogo), Roberto Colom (prof. De psicología de la Universidad autónoma de Madrid), publicó un artículo en su blog en dónde expone sus criterios sobre estos conceptos.

Según Pablo Duque (2017) “Es muy difícil dar una definición satisfactoria de la inteligencia, como de cualquier otra cosa en la vida, pero es obvio que unas personas tienen más vocabulario que otras, resuelven problemas mejor, se expresan mejor y organizan mejor problemas complejos. Además, la gente que lo hace bien en un tipo de tareas tiende a hacerlo bien en otras, un fenómeno que se conoce como g o factor general de inteligencia...La puntuación en el WAIS [o el RAVEN o el WNV] predice, entre otras cosas, los resultados escolares, los ingresos en la edad adulta, el desempeño en el puesto laboral, delitos (a mayor puntuación, menos delitos) que cometerá la persona e incluso la mortalidad (a mayor puntuación, menor mortalidad; se estima que 15 puntos más en la infancia se asocia a 24% menos de mortalidad en los años siguientes).”

Según Pablo Malo, “los tests de inteligencia miden lo bien que una persona procesa la información que se le da, pero no nos miden si esa persona es buena para valorar de forma crítica la información proveniente del entorno.”

Según Roberto Colom “existen reglas que ayudan a decidir si los problemas de los test de inteligencia son más o menos adecuados. Esas reglas comenzaron a desarrollarse hace más de un siglo –gracias al esfuerzo de teóricos y matemáticos como Charles Spearman o Louis Leon Thurstone—y no se ha dejado de evolucionar desde entonces...La inteligencia supone resolver problemas complejos, integrar información sensorial para lograr un determinado objetivo, superar flexiblemente los obstáculos que impiden llegar a una solución, expresar sofisticación al resolver problemas cognitivamente complejos evitando aproximaciones por ensayo y error, aplicar conocimientos para resolver problemas nuevos y adquirir eficientemente conceptos abstractos.”

Tal como menciona Roberto Colom, “la investigación de las dos últimas décadas en neurociencia cognitiva y en genética cuantitativa/molecular han supuesto extraordinarios avances en la comprensión del concepto inteligencia.”

Hacia finales del siglo XX surgen varias teorías psicológicas que hacen un aporte más cognitivo y amplio con respecto al concepto de inteligencia que venía definiéndose hasta ese momento, más psicométrico. Entre ellas, las más significativas son:

  • Howard Gardner: Inteligencias múltiples (Lingüístico-verbal, lógico-matemática, viso-espacial, musical, corporal-cinestésica, intrapersonal, interpersonal y naturalista)
  • Robert Sternberg: Teoría triárquica de la inteligencia (Analítica, experiencial - creativa, contextual - práctica)
  • Daniel Goleman: Inteligencia emocional (Intra e interpersonal: perceptiva, motivacional, conductual)

El cerebro humano es la clave para la inteligencia misma, ya que tiene la capacidad de adaptarse, asimilar y ampliar redes sinápticas. Las conexiones neuronales se expanden y se fortifican a través de experiencias aprendidas a lo largo de nuestras vidas.

Los estímulos hacen que el cerebro se vuelva más fuerte y vital. La ciencia ha demostrado que la neuroestimulación afecta nuestra inteligencia, sin importar qué criterios se utilicen para medirla, así que, como conclusión, saber que algunas técnicas que podrían aumentar la capacidad del cerebro y estimular las conexiones neuronales, y, por ende, desarrollar nuestra inteligencia, puede ser de gran ayuda, aquí van algunas de ellas:

  • Realizar crucigramas, rompecabezas o puzzles, juegos de memoria, sudokus, ajedrez, completar problemas matemáticos, leer, romper la rutina, aprender idiomas, es decir, hacer trabajar al cerebro un poco más de lo usual.
  • Realizar actividades al aire libre, en la naturaleza, estimula la oxigenación cerebral.
  • Descansar entre 6 y 8 horas continuas: dormir activa otras áreas cerebrales, que organizan la información recibida durante el día, de manera que pasa de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo.
  • Realizar ejercicio físico incrementa el flujo sanguíneo y hace que los niveles de oxígeno y glucosa se activen en el cerebro, además la estimulación psicomotriz activa la coordinación motora.
  • Los neuronutrientes, que hemos mencionado en un artículo anterior son claves para mejorar la memoria y las funciones cerebrales.

Referencias

Autora: Sandra Zucas Alonso

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EVALUACIÓN NEUROPSICOLÓGICA: Validez ecológica

Test

Cuando se exploran los sistemas cognitivos cerebrales, cada persona debe evaluarse como un universo particular.

La Rehabilitación Neuropsicológica parte de una Evaluación Neuropsicológica adecuada, por lo que es fundamental un análisis minucioso de todos los elementos que influyen durante el del proceso del paciente. Esta evaluación marcará el camino que determinará un Programa de Intervención Neuropsicológica específico.

Un Informe de Evaluación Neuropsicológica ajustado a la realidad debe basarse en los datos que se evidencian durante el proceso, intentando un equilibrio entre la información cuantitativa y cualitativa que se obtenga de la persona, con el objetivo de poder dar una respuesta adecuada en relación al motivo del análisis del paciente.

Varios factores son necesarios para una evaluación apropiada, entre ellos están los motivos de la consulta, los antecedentes aportados por el familiar o persona a cargo del paciente, el primer diagnóstico, los resultados de las pruebas realizadas y la consideración de información aportada por un el equipo multidisciplinario, siendo muy importante poder observar el comportamiento de los pacientes en atenciones integradas con otros terapeutas, para poder comparar de manera más objetiva los resultados de las pruebas aplicadas, obteniendo un perfil funcional y fidedigno de la persona.

Según Sbordone (1998), en Neuropsicología se entiende por validez ecológica a la relación funcional y predictiva establecida entre la ejecución del sujeto en la exploración neuropsicológica y la conducta de éste en situaciones de la vida diaria.

“Validez ecológica” es la validez externa que analiza cuánto influye en el comportamiento un entorno de prueba. Por ejemplo, la validez ecológica será alta en una prueba escolar si los alumnos tienen pruebas regularmente, ya que el proceso de la evaluación no influirá demasiado en su comportamiento. En el caso de que saquemos a un niño de la clase para realizarle una prueba en forma individual la validez ecológica se reducirá bastante. Actuará con un comportamiento más condicionado que si está con sus compañeros

Podemos encontrar diferentes Test de orientación ecológica, a través de los cuales pueden evaluarse las capacidades de los sujetos para desempeñar sus actividades en la vida diaria (AVD). Estas herramientas posibilitan comprender el alcance real del déficit neuropsicológico. Los más utilizados son:

  • Test of Everyday Attention (Roberstsonn y cols., 1994).
  • Behavioral inattentionTest ( Wilson y cols., 1987).
  • Rivermead Behavioral Memory Test (Wilson y cols., 1985).
  • Cambridge Test of Prospective Memory (Wilson y cols., 2004).
  • Behavioral Assessment of the Dysexecutive Syndrome (Wilson y cols., 1996).

En cuanto a la valoración de las funciones ejecutivas, que es un aspecto central de la Evaluación Neuropsicológica, diversos estudios muestran que su validez ecológica es limitada. Estas limitaciones no sólo dependen de los tests o baterías que se utilizan para valorar estas funciones cognitivas, sino también de otros factores, como las condiciones físicas y circunstancias en la administración de los tests. Es recomendable que, cuando se realice una Evaluación Neuropsicológica de estas funciones, se consideren factores tales como: ansiedad, funcionamiento premórbido, estrategias compensatorias, toma de psicofármacos, factores medioambientales, etc..

Una adecuada contextualización de la información obtenida permitirá una visión más amplia y a la vez más cercana al real funcionamiento actual del paciente, y, por ende, posibilitará un camino más certero a la hora de planificar su itinerario de Rehabilitación Neuropsicológica.

Referencias

  • Sbordone, R.J. Ecological validity: Some critical issues for the neuropsychologist, en Sbordone R.J., y Long C.J., St. Lucie Press,1998.
  • Bombín-González I, Cifuentes-Rodríguez A, Climent-Martínez G, Luna-Lario P, Cardas-Ibáñez J, Tirapu-Ustárroz J, et al.

Autora: Sandra Zucas Alonso

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CEREBRO Y ACTIVIDAD MENTAL, más lucidez para un adulto mayor

Semillas de chía

La actividad mental, otro camino para prevenir deterioros cerebrales y una mayor activación de la reserva cognitiva.

“El envejecimiento es un fenómeno presente a lo largo del ciclo vital desde el mismo proceso de la concepción hasta la muerte. Sin embargo, a pesar de ser un fenómeno natural conocido por todos los seres humanos, es difícil de aceptar como una realidad innata del ser humano”.

El envejecimiento es una parte de la vida, donde se experimentan cambios físicos, psicológicos y sociales entre otros, por lo que se constituye en un proceso en el que es necesario poner en acción herramientas y alternativas que promuevan la calidad de vida del adulto mayor.

“La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo define como el "Proceso fisiológico que comienza en la concepción y ocasiona cambios en las características de las especies durante todo el ciclo de la vida; esos cambios producen una limitación de la adaptabilidad del organismo en relación con el medio. Los ritmos a que estos cambios se producen en los diversos órganos de un mismo individuo o en distintos individuos no son iguales".

Según Martínez, M. (2009), las dimensiones en las que todo ser humano debería desarrollarse son:

  • Desarrollo Neurofisiológico
  • Desarrollo Cognitivo, Inteligencia y Creatividad
  • Desarrollo Psicológico, Afectivo y Social
  • Desarrollo Moral, Ético y de Valores
  • Desarrollo Vocacional y Profesional

La psicología del desarrollo estudia todas las etapas del ciclo vital, desde el nacimiento hasta el final de la vida. La edad adulta es una de las etapas más amplias del ciclo vital. En principio su inicio está determinado no tanto por la edad cronológica sino por los acontecimientos sociales y los retos a los que son capaces de enfrentarse los jóvenes a partir de década de sus 20 años.

Levinson (1978), sitúa el inicio de la Adultez Joven aproximadamente a los 28 años, el comienzo de la Adultez Media a los 45 años y la Adultez Mayor a los 60 años. Realizar actividades mentales estimula la actividad cerebral y psicomotriz, permitiéndonos una mayor lucidez y una mejor calidad de vida.

Los expertos recomiendan la lectura, porque es una actividad que estimula la actividad cerebral, ya que obliga al cerebro a ordenar e interrelacionar ideas y conceptos, ejercitando la memoria y la imaginación.

Las nuevas tecnologías pueden llegar a ser una gran herramienta de estimulación, ya que el hecho de poner voluntad en aprender a utilizarlas genera en los adultos mayores una activación de nuevas zonas cerebrales, a la vez que estas generaciones van logrando la alfabetización digital, lo que les permitirá más integración con el contexto que les rodea.

Como hemos dicho en el artículo de “Geragogía o gerontagogía”, “el cerebro se reorganiza varias veces a lo largo de la vida, para optimizar los recursos que tiene. Los estudios de neuroimagen han mostrado que, incluso cuando el nivel de ejecución de una tarea mental es igual, el modo en que la realiza un cerebro joven es diferente de cómo la realiza un cerebro de un adulto mayor. Se ha visto que estos últimos utilizan zonas más extensas de ambos hemisferios. Fortalecer la inteligencia ejecutiva implica aumentar la activación de redes neuronales, lo que podría aumentar la reserva cognitiva.”

Según Fernández-Ballesteros (1999), la falta de memoria suele ser una de las principales quejas de nuestros mayores. Tradicionalmente se han desarrollado distintos programas para mejorarla o mantenerla. Para facilitar el recuerdo es aconsejable el uso de estrategias internas (optimizar la atención, desarrollar imágenes, asociar un nombre a un determinado rostro, maximizar la información) o externas (agendas, calendarios, notas, archivos, diarios, listados de objetos o acciones, listines, relojes de alarma, entre otras). Las estrategias internas son operaciones cognitivas no observables, que pueden llegar a ser facilitadores de la adquisición, mantenimiento y recuperación de la información que se desee recuperar. Estas técnicas resultan ser eficaces en la mejora de la memoria de las personas mayores.

Es fundamental mantener activo al cerebro, estimulándolo con nuevos aprendizajes que lo pongan en funcionamiento, realizando actividades que impliquen movimiento físico, actividades creativas, musicales, aprender un idioma, interaccionando con otras personas en diferentes contextos, lo que permitirá, en el día a día, que un adulto mayor pueda estar más lúcido y conectado con el cuerpo en general y con el medio en el que vive, en cada momento, con mejores recursos intelectuales, lo que aportará una vida con más calidad y con menos deterioro neuronal.

Referencias

Autora: Sandra Zucas Alonso

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Cerebro y lenguaje

Area de Wernicke

El lenguaje es un complejo y dinámico sistema convencional de signos que le sirve al ser humano para comunicarse y pensar”. (González.- Hornauer-Hughes, 2014)

Resulta interesante tomar consciencia de los procesos que ocurren en nuestro cerebro a la hora de comunicarnos, algo que diariamente hacemos con total naturalidad. Es asombroso darnos cuenta de lo perfecta que es nuestra biología cuando investigamos y profundizamos en los distintos mecanismos anatómicos con los que interactuamos en la vida cotidiana.

En el cerebro humano encontramos dos áreas que se relacionan con la capacidad de expresarnos a través del lenguaje hablado: el área de Broca, que procesa conceptos gramaticales, y el área de Wernicke, que se relaciona con la comprensión sonora del lenguaje.

Según Rafael Gonzáles y Andrea Hornauer-Hughes (2014) “éste depende del funcionamiento de múltiples zonas del cerebro, que se localizan principalmente en el hemisferio izquierdo, específicamente en la región perisilviana. El daño en esta región ocasiona afasia, alteración que afecta tanto el lenguaje oral como escrito. La afasia es un trastorno del lenguaje adquirido a consecuencia de un daño cerebral, que por lo general compromete todas sus modalidades: expresión y comprensión del lenguaje oral, escritura y comprensión de lectura. Cada una de éstas se puede afectar cualitativa y cuantitativamente de forma diferente, conformando grupos sindromáticos que pueden coexistir con deficiencias en el procesamiento cognitivo. El síntoma más preponderante en este trastorno es la anomia, dificultad para evocar las palabras. Es habitual que los pacientes afásicos presenten dificultad en el lenguaje lecto-escrito. Estos trastornos se denominan alexia y agrafia respectivamente.”

El lenguaje depende de una serie de variables, tales como la dominancia manual, la edad, el sexo y la escolaridad. Se ponen en marcha con éste una extensa red neuronal relacionada con la expresión y la comprensión. El funcionamiento de esta red implica un procesamiento en paralelo y secuencial.

“Para formular una oración, lo primero es tener una idea, que se genera a través de conceptos en el sistema semántico. Posteriormente, en el área de Wernicke se accede al léxico con el objetivo de seleccionar las palabras que representan los conceptos (procesamiento léxico). En forma paralela, en el área de Broca se selecciona el verbo, se ordenan las palabras de forma adecuada y se eligen los nexos (procesamiento gramatical). A continuación, en la circunvolución supramarginal, se seleccionan los fonemas que componen cada una de las palabras de la oración. Acto seguido, esta información viaja hacia el lóbulo de la ínsula donde se convierte en información motora, la cual es enviada hacia el área de Broca donde se seleccionan los planes motores necesarios para producir cada uno de los sonidos que componen las palabras de la oración. Cada uno de estos planes contiene información sobre los músculos que van a participar, cuáles se van a contraer, por cuánto tiempo y qué músculos se van a relajar. Acto seguido, esta información es enviada al área motora primaria (área 4 en el mapa de Brodmann), donde baja hacia los pares craneales a través del haz corticonuclear. Las áreas motoras 6 y 8, las estructuras subcorticales (ganglios de la base) y el cerebelo forman parte de esta actividad motora. Los pares craneales que participan en el habla son el V, VII, IX, X, XI y XII. Finalmente, la información llega a los músculos de los órganos fonoarticulatorios, donde se llevan a cabo una serie de eventos que dan como resultado la producción hablada del enunciado. En resumen, para la producción de una oración es indispensable: el sistema semántico, el lenguaje y el habla” (González.- Hornauer-Hughes, 2014).

Cuando nos encontramos con niños, adolescentes o adultos que tienen dificultades funcionales en el área del lenguaje, sería importante tener en cuenta estos datos, para poder reconocer en dónde estarían las lesiones cerebrales y para poder seleccionar las terapias más adecuadas que estimulen las áreas mencionadas, con el objetivo de ayudarlos a mejorar los procesos de comunicación con los contextos en los que se relacionan.

Autora: Sandra Zucas Alonso

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Imagen: Área de Wernicke

Nutrición cerebral y demencia

Semillas de chía

Ser conscientes de una alimentación más basada en nutrientes que en saciar la sensación de hambre, debería ser una premisa fundamental para mantener un cerebro dinámico y saludable por mucho tiempo.

Nuevos descubrimientos deducen que "el estrés oxidativo es el factor desencadenante de la enfermedad de Alzheimer. Por ello, los nutrientes con gran contenido fenólico son potentes antioxidantes y de vital importancia, debido a que podrían prevenir la progresión de esta enfermedad" (Lara, H.,2015).

Actualmente podemos encontrar estudios que están demostrando que diversos factores y nutrientes podrían prevenir la aparición de la demencia y la enfermedad de Alzheimer, entre otras. Las funciones alimentarias generalmente están alteradas en una persona con demencia. Creemos que es importante analizar la relación entre alimentación y demencia, y cuáles son los nutrientes cuyo consumo puede ayudarnos a prevenirla.

Algunas hipótesis de investigación afirman que, en casos con demencia, la pérdida de peso precedería a la enfermedad y podría ser uno de los primeros síntomas. Se ha valorado la utilización de este parámetro como marcador.

Otros factores a tener en cuenta son que, cuanto mayor sea la afección cognitiva y funcional, mayor grado de malnutrición puede presentar la persona que padece demencia. También, el empeoramiento de la malnutrición se relaciona con una mayor gravedad de los trastornos de conducta, razones de más para tener en cuenta una alimentación que contemple una gran variedad de nutrientes beneficiosos para el cerebro.

Las enfermedades neurodegenerativas afectan al sistema nervioso de forma progresiva y los síntomas dependen de las áreas dañadas. Al principio el daño cerebral pasa inadvertido porque no muestra síntomas, pero con el tiempo, cuando ya muchas estructuras y regiones del sistema nervioso han sido dañadas, se empiezan a notar las manifestaciones físicas.

Se ha comprobado que determinados nutrientes ayudan a prevenir el deterioro cognitivo y son importantes en el control de procesos inflamatorios, que pueden generar excesos del péptido beta-amiloide (su acumulación en placas dentro del cerebro es característica en el Alzheimer).

Una alimentación más beneficiosa, que refuerce los nutrientes cerebrales, podría ser preventiva, por lo que recomendamos la “neuronutrición” como base para una la alimentación saludable.

Hay algunos estudios que evidencian un menor riesgo de padecer este tipo de enfermedades neurodegenerativas con el consumo de pescado, que contienen muchos ácidos grasos de omega-3, o en su defecto, para vegetarianos o veganos, los encontramos en semillas de chía, nueces, o aceite de linaza, entre otros.

Los ácidos grasos omega-3 son necesarios para el buen funcionamiento de los sistemas cardiovascular y nervioso. Son ácidos grasos poliinsaturados y los tres principales tipos son el ácido alfa-linolénico (ALA), el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA). El ALA se obtiene principalmente de aceite vegetales. Las algas contienen EPA y DHA y estos también pueden producirse en pequeñas cantidades al consumir ALA. Es decir, que no sólo lo encontramos en el pescado.

Algunos ejemplos de alimentos que se podrían incorporar a la dieta para aumentar el aporte diario de ALA son:

Semillas de linaza 2,3 g
Semillas de chía 1,8 g
Semillas de cáñamo 0,9 g
Aceite de linaza 7,3 g
Aceite de canola 1,3 g
Aceite de grosella 1,8 g

Las vitaminas del grupo B también son fundamentales en la relación entre alimentación y demencia. Cuando una persona presenta una ingesta deficiente de ácido fólico y vitaminas B12, B6 y B7, puede tener dificultades para metabolizar correctamente la homocisteína, y el exceso de ésta es un factor de riesgo significativo para la salud de los vasos sanguíneos y puede contribuir a la demencia vascular. Esta vitamina es la encargada de transformar los alimentos en energía que aprovechará el organismo. Se encuentra principalmente en semillas (girasol, calabaza, lino, etc.), nueces, almendras, avellanas, pescados, huevos, carnes, legumbres y vegetales ricos en almidón como la patata o el arroz.

La vitamina E es liposoluble y antioxidante, atrapa los radicales libres presentes en las placas amiloides, posibilitando una progresión más lenta en enfermedades neurodegenerativas. Es fundamental un consumo adecuado de alimentos ricos en esta vitamina, presente en aceites vegetales, nueces, almendras, maíz, cereales, espinacas, brócoli, entre otros.

La fibra fermentable, con efecto prebiótico mantiene una flora bacteriana saludable, lo que beneficia un menor porcentaje de toxinas en el organismo y un equilibrio en muchos procesos vitales. Los alimentos con efecto prebiótico son:

  • Alcachofas, achicoria y banana: contienen inulina, un prebiótico natural.
  • Legumbres, patata y batata: poseen rafinosa y estaquiosa.
  • Ajo, cebolla y puerro: poseen derivados de inulina y fructooligosacáridos.
  • Trigo, avena y cebada: poseen inulina.

En resumen, las últimas investigaciones aconsejan que una alimentación neurosaludable y preventiva de enfermedades debería basarse en la ingesta de frutas y verduras, legumbres, cereales y harinas integrales, (incluidas la pasta y el arroz integral), así como grasas saludables. Estas últimas se encuentran en alimentos como el aceite de oliva, los frutos secos, el aguacate o el pescado. El té verde y beber agua mantiene el cerebro hidratado y protegido del estrés oxidativo.

También hay alimentos muy desaconsejados, tales como el consumo de grasas saturadas (mantequilla, nata, queso), alimentos procesados, alcohol; evitar al máximo los alimentos fritos; limitar el uso de la comida enlatada y reducir el consumo de sal, y el gluten (harinas refinadas), ya que contribuyen a la inflamación cerebral.

Un artículo de la revista “Muy interesante” indicaba que "existen una serie de alimentos que aparte de cuidar tu salud mental también fortalecerán tu órgano pensante. Están compuestos de nutrientes para hacer de tu cerebro un órgano fuerte y sano”, ellos son: germen de trigo, remolacha, vitamina C, hierro, extracto de aceite de salvia(memoria), huevos, guisantes, avena, cacao puro, cúrcuma, lentejas, yerba mate, frutos secos, espinacas, calabaza, brócoli, aceite de oliva, aguacate, arándanos, semillas de lino y chía, pescados y agua.

De otro lado, investigaciones realizadas hace algunos años, han comprobado que la dieta de los japoneses, que fundamentalmente tiene un mayor consumo de atún, y la alimentación mediterránea, que tiene como base el aceite de oliva, han mostrado un menor índice de personas con demencias, aunque estudios más recientes han manifestado que la globalización de alimentos industrializados y comidas rápidas están provocando un aumento de estos índices.

Esto nos hace pensar en la importancia de tener en cuenta los nutrientes que favorecen un desarrollo cerebral más óptimo y en una correcta selección de los alimentos más saludables. Consumir alimentos neuronutritivos es muy beneficioso, tanto para prevenir como para mejorar la calidad de vida de las personas afectadas con demencia.

Referencias

  • Lara,H., Alanís, E., Estrada,M., Mureyko,L., Alarcón, D.. Ixtepan, L. (2015) Nutrición que previene el estrés oxidativo causante del Alzheimer. Prevención del Alzheimer. Departamento de Ciencias Básicas, División de Ciencia de la Salud, Universidad de Monterrey, Monterrey, N.L
  • Morris, Martha Clare; Tangney, Christy C; Wang, Yamin; Sacks, Frank M; Bennett, David A; Aggarwal, Neelum T. “MIND Diet Associated With Reduced Incidence of Alzheimer’s Disease.” Alzheimer’s & Dementia, ISSN 1552-5260, 02/2015.
  • Romero S., Superalimentos para potenciar tu cerebro, recuperado el 16/01/2019 de: https://www.muyinteresante.es/salud/fotos/12-superalimentos-para-potenciar-tu-cerebro/1

Autora: Sandra Zucas Alonso

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Circuitos neuronales, neurogénesis adulta y neuroplasticidad cerebral

Neurogénesis

Según el tipo de experiencia de aprendizaje concreta o actividad que realicemos, podremos desarrollar algunas áreas del cerebro más que otras. Cuanta más estimulación recibamos, más lo activamos y más conexiones neuronales se configuran, sin importar la edad que tengamos.

Nos ha parecido interesante definir algunos conceptos que permitirán un conocimiento más profundo de los procesos neuronales que nos afectan, para reflexionar un poco sobre algunas actividades que no requieren de mucho esfuerzo y que podrían aportarnos una mejor calidad de vida a medida que va transcurriendo el pasar de los años.

Nuestro sistema nervioso permite los procesos de existencia y supervivencia, gestionando, organizando y poniendo en funcionamiento el resto de sistemas corporales. Este sistema funciona a través del envío de impulsos mediante procesos electroquímicos con diferentes informaciones y órdenes para las diferentes estructuras que forman parte de nuestro organismo. Está formado por un conjunto de células separadas entre sí: las neuronas, que, aunque separadas por pequeños espacios, no dejan de comunicarse entre sí. La conexión existente entre ellas es lo que se conoce como sinapsis.

Las neuronas están en el cerebro, pero también en la médula espinal y en el mismo sistema digestivo, también conocido como «segundo cerebro», donde se calcula que ascienden a 100 millones. La investigación sobre la función neuronal es clave para prevenir o frenar enfermedades que hasta ahora han sido irreversibles.

“La neuroplasticidad es la potencialidad del sistema nervioso de modificarse para formar conexiones nerviosas en respuesta a la información nueva, la estimulación sensorial, el desarrollo, la disfunción o el daño. En general, la neuroplasticidad suele asociarse al aprendizaje que tiene lugar en la infancia, pero sus definiciones van más allá, y tienen un recorrido histórico. Hay diversos componentes bioquímicos y neurofisiológicos detrás de un proceso de neuroplasticidad, y esto lleva a que los procesos biomoleculares químicos, genómicos y proteómicos, permitan que la respuesta neuronal frente a entradas o señalizaciones no siempre se encuentre programada de una manera constitutiva, y requiere de acciones intra y extra neuronales”. (Cáceres, M. Suarez, E. 201)

Hasta hace muy poco se creía que en el cerebro humano adulto aparecían neuronas nuevas, lo que se ha dado en llamar Neurogénesis, muchos neurocientíficos han pensado que el nacimiento de nuevas células nerviosas era importante para el desarrollo de la plasticidad cerebral, es decir, la capacidad del cerebro para adaptarse a nuevas experiencias y cambiar con el tiempo.

Sin embargo, un estudio muy reciente desarrollado por el equipo del neurobiólogo de la Universitat de València José Manuel García Verdugo, en colaboración internacional con los laboratorios de los científicos Arturo Álvarez-Buylla (Universidad de California, San Francisco) y Zhengang Yang (Universidad de Fudan, Shangai), publicado en la revista “Nature”, revela que no existe neurogénesis adulta en el hipocampo humano: "Los humanos nacemos con prácticamente todas las neuronas necesarias para el desarrollo normal, y este trabajo apunta a que las modificaciones y tratamientos futuros deben basarse en la plasticidad", asegura García Verdugo.

“La generación de nuevas neuronas en el hipocampo humano y de primates no humanos se produce fundamentalmente en etapas embrionarias y de forma escasa en periodos postnatales, durante los primeros meses de vida” ... “Apenas hemos podido observar algunas neuronas nuevas aisladas a los siete y trece años de edad, y ninguna en el caso de estudios realizados con pacientes adultos afectados de epilepsia”, afirma José Manuel García Verdugo.

Según Verdugo (2018) “Uno de los grandes saltos evolutivos del ser humano es la existencia de corrientes de nuevas neuronas hacia nuestra corteza prefrontal en los lactantes, algo que no ocurre en ratones y que, además de guardar relación con la memoria y el aprendizaje, se vincula a la actividad social humana”, agregando que “más que de nuevas neuronas, habrá que comenzar a hablar de nuevos circuitos neuronales”.

Ahora bien, ¿Cómo podríamos lograr generar nuevos circuitos neuronales en nuestro cerebro?

Para la formación de circuitos neuronales es necesaria la creación de contactos funcionales entre neuronas, de nuevas sinapsis. El proceso de ampliación y refuerzo de los contactos entre neuronas, del que dependen muchos procesos cerebrales, tales como la memoria, es denominado “arborización”. A partir de una proyección neuronal se produce una ramificación recursiva que da lugar a las dendritas y a múltiples conexiones.

Teniendo en cuenta estos procesos sinápticos podemos inferir que las tareas que realizamos a diario, nuestras percepciones, nuestras emociones y sentimientos, producen el encendido de una vía distinta de activación neuronal posibilitando al cerebro un desarrollo que variará según la cantidad de estímulos internos o externos que reciba.

Las podas neuronales suprimen las conexiones de aquellos circuitos que no utilizamos y remodelan las diferentes zonas cerebrales, a través de los nuevos aprendizajes ligados a hábitos de repetición que van permitiendo nuevos circuitos neuronales.

Podremos reforzar las conexiones sinápticas de nuestras neuronas a partir de actividades reiterativas, de estimulación, haciendo actividades nuevas y ejercitando la concentración.

Adquiriendo nuevos hábitos, siendo más conscientes de estos procesos, realizando actividades creativas, ejercicio físico, con una nutrición adecuada y aceptando nuevos desafíos, podremos disfrutar de un mayor bienestar físico y emocional, potenciando un sistema nervioso activo y un cerebro lúcido y sano por más tiempo.

Referencias

  • Garcés-Vieira MV, Suárez-Escudero JC. Neuroplasticidad: aspectos bioquímicos y neurofisiológicos. Rev CES Med 2014; 28(1): 119-132.
  • Nature. Human hippocampal neurogenesis drops sharply in children to undetectable levels in adults. Shawn F. Sorrells1,2, Mercedes F. Paredes1,3, Arantxa Cebrian-Silla4, Kadellyn Sandoval1,3, Dashi Qi5, Kevin W. Kelley1, David James1, Simone Mayer1,3, Julia Chang6, Kurtis I. Auguste2, Edward F. Chang2, Antonio J. Gutierrez7,
Arnold R. Kriegstein1,3, Gary W. Mathern8,9, Michael C. oldham1,2, Eric J. huang10, Jose Manuel Garcia-Verdugo4, Zhengang Yang5 & Arturo Alvarez-Buylla1,2
  • Kandel, E.R.; Schwartz, J.H. & Jessell, T.M. (2001). Principios de neurociencia. Cuarta edición. McGraw-Hill Interamericana. Madrid.
  • N-cadherin-dependent neuron–neuron interaction is required for the maintenance of activity-induced dendrite growth. Zhu-Jun Tana, Yun Penga, He-Ling Songa, Jing-Jing Zhenga, and Xiang Yua.
  • Imagen: Colorful Neurogénesis

Autora: Sandra Zucas Alonso

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ALZHEIMER, nuevos paradigmas para tratar la enfermedad

“Durante años, nadie consideró el hecho de que el cerebro tiene un papel distintivo relacionado con la transmisión de señales eléctricas.” (Slutsky,2018)

Nos ha parecido muy interesante el artículo sobre Alzheimer publicado en una web de noticias de Israel y extraemos en esta nota algunos conceptos que nos parecen relevantes y que exponemos a continuación:

“La hipótesis de investigación dominante durante casi 30 años señala a una proteína llamada beta amiloide como la responsable, su acumulación en el cerebro se considera la causa principal de la enfermedad. Se produce en las células nerviosas y crea placas entre ellas, lo que a su vez interrumpe la comunicación de las neuronas y debilita las células nerviosas, lo que lleva a la pérdida de las capacidades cognitivas. La existencia de placas de amiloide en el cerebro es el signo característico de la enfermedad de Alzheimer y lo distingue de cualquier otra enfermedad de demencia.” (Reisfeld, 2018)

“Se conocen dos tipos de Alzheimer. Uno es hereditario y raro (afecta a una pequeña fracción de los enfermos). Comienza a una edad temprana (30 a 40) y es causada por unas pocas docenas de genes, que han sido identificados. Las causas del segundo, que aparece a una edad avanzada, no son tan claras, por lo que se denomina “aleatorio”. El Alzheimer aleatorio también tiene un componente genético, pero con este tipo de enfermedad, la importancia fundamental reside en el modo de vida del individuo.” (1)

El Alzheimer hereditario, que conlleva un defecto en los genes que participan en la producción de amiloide, tarda en desarrollarse por lo menos entre 30 y 40 años, expresa Inna Slutsky al ser entrevistada por Smadar Reisfeld (2018). Para poder comenzar a tratar a tiempo esta enfermedad deberían poder realizarse estudios en individuos aparentemente sanos mucho tiempo antes de que se manifiesten signos de la demencia de Alzheimer.

Slutsky descubrió, que el amiloide afecta la actividad eléctrica regular en un cerebro sano, y que, sorprendentemente, lo contrario también es cierto: que la actividad normal en el cerebro afecta la producción de amiloide. Resulta que el amiloide se produce en dos formas, corta y larga. Es lo último lo que es problemático. El amiloide largo es el tipo “malo” que se acumula y produce la placa; el tipo “corto” es “bueno”, y están en un estado de equilibrio. La mayoría de las mutaciones que causan el Alzheimer hereditario fomentan la producción del amiloide largo y “malo”.

“Las nuevas tecnologías de imágenes que pueden detectar amiloides en el cerebro de una persona viva, crea la posibilidad de que podamos comenzar a tratar a las personas en las que se descubren dichas placas mucho antes de que muestren signos de demencia y antes de que comience la destrucción en sus células nerviosas”. (Slutsky,2018)

“Necesitamos abrir nuestras mentes y hacer más preguntas básicas. Debido a que la investigación que se concentró en el campo bioquímico no ha funcionado, se debe abandonar ese enfoque y lanzar una nueva era. Desde mi punto de vista, las proteínas existen en las células nerviosas para permitir su actividad eléctrica. Así que pensé que si supiéramos cuál es la función normal de la amiloide en el cerebro, podríamos entender cuál es la primera etapa que causa problemas de memoria”, opina Slutsky.

“En los últimos 50 años, se ha logrado un tremendo progreso en el estudio de la memoria. Descubrimos cómo se crean los recuerdos a corto y largo plazo, dónde se almacenan, etc. Sin embargo, con respecto a una enfermedad que involucra un problema de memoria tan difícil, todas estas ideas fueron ignoradas. En mi opinión, si la ciencia básica nos muestra que la memoria depende de la actividad eléctrica de la red neuronal, deberíamos ser capaces de identificar la firma eléctrica que caracteriza al Alzheimer y de tratarla...espero que en los próximos años podamos descubrir ciertos patrones de “buena” actividad cerebral y que podamos entender cómo preservarla a través del aprendizaje, la nutrición o la actividad física.” (Slutsky,2018)

La hipótesis de esta investigación, dice Slutsky (2018), “es que, en el Alzheimer, se produce una interrupción en el control homeostático de los circuitos neuronales conectados a la memoria y el aprendizaje. Nuestros resultados preliminares sugieren que los genes que se sabe que están involucrados en la enfermedad de Alzheimer están conectados a ese control.”

En resumen, en estas investigaciones se observa claramente que hay una conexión entre la patología eléctrica y el deterioro de la memoria, y lo más importante es que “podría existir la posibilidad de una identificación temprana de la enfermedad, incluso antes de la aparición de los síntomas difíciles de la pérdida de memoria y la creación de placas de amiloide", por lo que consideramos fundamentales estos descubrimientos, ya que podrían marcar un antes y un después en el tratamiento de las personas susceptibles a desarrollar este tipo de demencia.

Referencias

Autora: Sandra Zucas Alonso

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Siglo XXI: Técnicas de Neuroimagen para una mejor comprensión del desarrollo cognitivo y cerebral

La utilización de Técnicas de Neuroimagen ha permitido en los últimos años estudiar el desarrollo cognitivo y cerebral, tanto en niños como en adultos, pudiendo concentrar gran cantidad de datos científicos sobre cómo se desarrolla el cerebro, anatómica y funcionalmente, y sobre las relaciones entre el desarrollo cerebral y la progresiva adquisición de distintas habilidades cognitivas.

Los datos aportados por la psicología evolutiva en el siglo pasado, por ejemplo, los importantes estudios realizados por Piaget, coinciden en gran parte con los datos ofrecidos por las Técnicas de Neuroimagen.

Muchas veces los educadores y los padres se ven superados por comportamientos de los niños que les resultan incomprensibles.

Las Neurociencias son un gran aporte para comprender cómo se estructura, cómo funciona y cómo se desarrolla el cerebro, por lo que es fundamental que los educadores y los padres del siglo XXI incluyan en su formación conocimientos de Neuropsicología infantil y del Cerebro, sus funciones cognitivas y la repercusión en el desarrollo de las conductas.

Algunos descubrimientos interesantes que docentes y padres deberían conocer:

  • Los avances de las Neurociencias y el funcionamiento del cerebro, han demostrado que “la corteza está formada por los cuerpos celulares de las neuronas que reciben los impulsos nerviosos derivados de los sentidos. Las diferentes regiones de la corteza se relacionan con distintas sensaciones, así, en el lóbulo frontal se localiza el área motora, que controla los movimientos y el habla, en el lóbulo parietal se localiza el área sensitiva que controla el dolor, el tacto, la temperatura y la valoración de formas y distancias. En el lóbulo temporal se localizan el olfato y el oído, y en el lóbulo occipital se encuentra localizada el área visual. La velocidad en las respuestas, la atención, las relaciones visoespaciales y temporoespaciales, la comprensión, el aprendizaje y la memoria son funciones cuya alteración puede ser evaluada y medida con diferentes tipos de pruebas psicológicas y funcionales, y obtener así perfiles neuropsicológicos parciales o completos” (Ibáñez Benages, 2009).
  • Algunos estudios han demostrado que “debemos concebir el desarrollo cerebral y cognitivo como un proceso dinámico de aumentos y pérdidas, que progresa de manera continua, aunque salpicada por discontinuidades, y de manera no lineal, tanto espacial como temporalmente” (Capilla-Pérez, 2007).
  • Según Rosselli (2003) algunos estudios demuestran que la maduración del hemisferio derecho se asocia con la conducta emocional y la maduración del hemisferio izquierdo con el lenguaje. La maduración de las áreas prefrontales se correlaciona con el desarrollo de las funciones ejecutivas.
  • Otros datos interesantes, aportados por la Neuroimagen tienen que ver con La diferencia entre el cerebro humano y el de los animales, que, al parecer, radica en el desarrollo de la corteza cerebral, mucho más desarrollada en los humanos, además del descubrimiento actual de las neuronas rosa mosqueta en nuestro cerebro, inexistentes en el cerebro de los animales.
  • El cerebro funciona como un todo, intercambiando continuamente funciones entre la corteza y el área subcortical, y, según los datos, al parecer, las funciones sensoriales y emocionales influyen en su desarrollo.
  • A medida que envejecemos, los estudios del cerebro también han demostrado, que se producen grandes cambios neuronales que, según Ibáñez (2009) se podrían resumir en tres:
    1. La acumulación de “detritus” o productos del metabolismo celular, la pérdida de la mielina que envuelve los axones de las neuronas y la disminución de su número, todos ellos factores que alteran la transmisión de los impulsos nerviosos.
    2. Hay una reducción de las ramificaciones de las dendritas, con lo cual se ve afectada la transmisión interneuronal.
    3. Se produce una disminución del riego sanguíneo con lo que llega menos sangre a las neuronas, y en casos extremos como en lesiones graves, se puede producir la isquemia.
  • Los procesos del aprendizaje y la memoria, que implican la retención de información durante largos períodos de tiempo, se traducen en cambios químicos permanentes o casi permanentes, dentro de la neurona. El proceso comienza con la liberación de un neurotransmisor que es un mensajero químico entre el axón de una neurona y las dendritas de otra u otras neuronas vecinas. Luego hay un segundo mensajero que viaja por dentro de la neurona y que inicia una reacción química en cadena en la que intervienen unos enzimas llamados quinasas y que producen cambios estructurales dentro de la neurona (fundamentalmente síntesis de proteínas) que constituyen la base de la memoria” (Ibáñez Benages, 2009).

Según Ibañez (2009), la comunicación entre las neuronas se ve comprometida por el paso del tiempo y por lesiones cerebrales, viéndose afectada la producción de neurotransmisores y, en consecuencia, también la cascada de reacciones químicas que se producen dentro de la neurona, que constituyen las bases bioquímicas de la memoria.

El aprendizaje y la memoria son dos procesos inseparables, interdependientes y estrechamente relacionados. Se pueden definir como dos momentos en la cadena de procesos mediante de los cuales los organismos obtienen y procesan la información correspondiente por los sentidos (Mora, 2012).

En resumen, los estudios actuales de las funciones cognitivas y de los procesos cerebrales que permite la Neuroimagen, ofrecen otras perspectivas de conocimientos científicos para el SXXI, posibilitando más campo de acción en beneficio tanto de la Neuropsicología Infantil, como en los procesos clínicos de Evaluación y Rehabilitación Neuropsicológica, avances importantes, de los que un educador o un profesional de la salud debería estar al tanto, para comprender mejor las situaciones y los casos que se le van presentando en lo cotidiano,

Estos conocimientos, además, nos permiten inferir que un mantenimiento óptimo de las funciones cognitivas es un factor importante para mantener la calidad de vida por largo tiempo, por lo que es importante ejercitar la memoria y la atención en todas las etapas de la vida.

  • Capilla, A. Pérez, E. (2007) Desarrollo cerebral y cognitivo. En Neuroimagen: técnicas y procesos cognitivos / coord. por Fernando Maestú Unturbe, Marcos Ríos Lago, Raúl Cabestrero, 2007, ISBN 978-84-458-1776-6, págs. 469-490
  • Rosselli, Monica. (2003). Maduración Cerebral y Desarrollo Cognoscitivo. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud. 1. -.
  • Ibáñez Benages, E. Nutrientes y función cognitiva Nutrición Hospitalaria, vol. 2, núm. 2, mayo, 2009, pp. 3-12 Grupo Aula Médica Madrid, España
  • Mora S. (2012) Fundamentos biológico del aprendizaje. En Estilos de Aprendizaje. Facultades de Medicina. Prensas Universitarias de Zaragoza. España.
  • Imagen: Parcellation of different cortical regions involved in visual processing

Autora: Sandra Zucas Alonso

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Demencia Frontotemporal (DFT)

anciano

Se suele juzgar a algunas personas mayores por su mal carácter o conductas sociales impropias…quizás este artículo nos ayude a comprenderlas mejor.

Se denomina Demencia frontotemporal (DFT) a un grupo de enfermedades neurodegenerativas que afectan básicamente a la personalidad, al comportamiento y al habla de una persona.

Estas enfermedades incluyen: enfermedad de Pick, degeneración del lóbulo frontotemporal, afasia progresiva (problemas con el habla), demencia semántica (problemas de entender lenguaje), degeneración corticobasal (incluye la movilidad disminuida). “Afectan a distintas áreas cerebrales y la naturaleza de los síntomas, en cada uno de los cuadros, dependerá de las zonas que estén afectadas en cada fase de la enfermedad. Así pues, se describen una variante conductual, de predominio frontal y tres variantes de afasia progresiva primaria: no fluente, semántica y logopénica, de predominio temporal. Su estudio es relevante en el ámbito de la neuropsicología porque estas demencias afectan en su inicio a las redes neuronales responsables de la cognición y el ajuste social, el lenguaje y el conocimiento semántico del mundo” (Pérez, M., García, S. 2008)

La Demencia frontotemporal (DFT) se diferencia de las otras formas de demencia, porque la memoria no se ve afectada hasta que la enfermedad está en fase más avanzada. Principalmente ataca a partes del cerebro diferentes de las que se afectan por otras formas de demencia: los lóbulos frontales y temporales. La padecen tanto hombres como mujeres, aunque clásicamente la forma conductual ha sido descrita mayoritariamente en hombres (Lillo, P., Leyton, C. 2016)”. Entre los adultos relativamente jóvenes, la DFT es la segunda forma más común de la demencia, después de la enfermedad de Alzheimer de inicio temprano. Afecta a aproximadamente 15 de cada 100,000 personas entre las edades 45 y 64 (Ratnavalli, 2002).

Para los individuos que tienen más que 65 años de edad, la Demencia frontotemporal es la cuarta forma más común de la demencia después de la enfermedad de Alzheimer, la demencia vascular y la demencia con cuerpos de Lewy (Brust, 2006). El desarrollo en el campo de las neuroimágenes y biomarcadores, ha generado nuevos conocimientos en torno a la categorización clínica, correlatos neuronales de las funciones cerebrales superiores y mecanismos de neurodegeneración, aunque, estos avances han traído consigo cierta controversia y desafíos, los cuales han motivado la creación de nuevos criterios diagnósticos (Lillo, P., Leyton, C. 2016)

“La etiología de la DFT está relacionada con alteraciones de proteínas encargadas del mantenimiento del citoesqueleto de las neuronas, con la regulación de la expresión de genes y con el crecimiento celular” (Pérez, M., García, S. 2008). En su variante conductual se caracteriza por un cambio evidente en la personalidad y conducta del paciente, respecto a su comportamiento habitual, con apatía, falta de iniciativa para tomar decisiones o realizar acciones, con decaimiento emocional frente a situaciones personales o familiares estresantes, suelen ser impulsivos, además de pérdida de límites sociales y físicos. También pueden presentar conductas estereotipadas simples o ritualistas y estereotipias verbales. “En una evaluación neuropsicológica lo que suele encontrarse es el déficit en funciones ejecutivas; principalmente en atención, memoria de trabajo, fluencia lexical y resolución de problemas” (Pérez, M., García, S. 2008).

Según Pérez, M., García, S. (2008) “es de vital importancia informar a la familia o persona al cuidado del paciente que el cambio conductual es parte de la enfermedad, ya que la falta de empatía y los problemas de cognición social, pueden dificultar significativamente las relaciones interpersonales”.

La DFT es complicada para los cuidadores porque, a diferencia de las otras formas de demencia, puede afectar a individuos más jóvenes que todavía están en vida laboral y familiar activa. Puede afectar muy temprano a la habilidad de tomar decisiones, es fundamental considerar una revisión en manejo vehículos para los afectados, que permita definir el camino más adecuado para estas personas. Los familiares deben animarlos a participar en grupos de apoyo, es una enfermedad que a menudo los demás no entienden (Dementian Care Central).

El estudio de las DFT está siendo fundamental en el campo de la neurología cognitiva y las demencias, ya que estas demencias destruyen selectivamente redes neuronales que afectan la cognición social, lenguaje y memoria semántica. Su estudio permite comprender cómo se organizan en el cerebro las funciones cognitivas superiores.

  • Pérez, M., García, S. (2008) Demencia frontotemporal: fronteras diagnósticas. International Journal of Developmental and Educational Psychology. ISSN digital: 2603-5987
  • Lillo, P ., y Leyton, C. (2016). Demencia frontotemporal, cómo ha resurgido su diagnóstico. Revista Médica Clínica Las Condes, 27(3), 309-318. doi: 10.1016/j.rmclc.2016.06.005.
  • Ratnavalli E, et al. The prevalence of frontotemporal dementia. Neurology. 2002. Jun 11;58(11):1615-21 Brust, JCM, Marder, K, et al. Current Diagnosis and Treatment in Neurology. The McGraw-Hill Companies. 2006.

Autora: Sandra Zucas Alonso

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DSM: Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales

La Psicopatología es la rama de la Psiquiatría, que se ocupa de la clasificación y caracterización de los distintos síntomas y enfermedades mentales, por lo que representa la parte de la Psiquiatría que se ocupa del diagnóstico. La Psiquiatría abarca no sólo el diagnóstico, sino la prevención y el tratamiento de las enfermedades. (González, R, 2003) Durante la historia de la Medicina ha sido necesario elaborar una clasificación de los trastornos mentales, pero no siempre ha habido acuerdo sobre qué enfermedades deberían incluirse y sobre cuál sería el método más apropiado para su organización. La diversidad de clasificación en diferentes sistemas confeccionados ha variado en función de que su objetivo principal fuese clínico, de investigación o estadístico.

Tales sistemas constituyen no sólo una clasificación de los trastornos, sino también de algunos aspectos del paciente y de algunos aspectos de las interacciones entre el paciente, el trastorno y el entorno social. (Castro, H., 1992)

El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (American Psychiatric Association, APA), DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) es y contiene descripciones, síntomas y otros criterios para diagnosticar trastornos mentales. Es utilizado por expertos internacionales en todas las áreas de la salud mental. Define y clasifica los trastornos mentales con el propósito de mejorar los diagnósticos, tratamientos y en la investigación. El DSM V es la última actualización. En la sección dos se describen una serie de trastornos mentales y sus características más comunes.

Para Talbot, J.; Hales, R. y Stuart, Y. (1992), todo sistema de clasificación diagnóstica tiene tres objetivos generales, y varios objetivos específicos clínicos, administrativos, legales y de investigación. Algunos objetivos generales serían: “1) ofrecer un lenguaje con el cual todos los profesionales de salud mental se puedan comunicar; 2) definir las características del trastorno y tener una comprensión de cómo difiere de otros trastornos semejantes a fin de estudiar la historia natural del mismo y desarrollar un tratamiento efectivo; 3) desarrollar un entendimiento de las causas de los diferentes trastornos mentales”.

Según Alonso, A. (2007) “la clasificación de la conducta anormal está todavía en la etapa inicial de su evolución, en parte debido a la arbitrariedad que implica ponerle etiquetas a la gente, y por otra, a las inexactitudes en cuanto a las causas de los trastornos mentales…Es el hombre quien en sus esfuerzos por mejorar la calidad y la duración de la vida ha desarrollado el concepto de enfermedad, aunque la realidad que refleja es real. Una nosología es digna de confianza en la medida en que las reglas de categorización estén tan claras, que quienes utilizan el sistema, diagnostican a los pacientes de la misma manera.”

El DSM puede ser considerado como “descriptivo” ya que las definiciones detallan las características clínicas. Presenta una descripción amplia del concepto clínico que subyace al título de cada trastorno. Los trastornos mentales han sido definidos mediante una gran variedad de conceptos (ej. malestar, descontrol, limitación, incapacidad, inflexibilidad, irracionalidad, patrón sindrómico, etiología y desviación estadística). Cada uno es un indicador útil para un tipo de trastorno mental. La confiabilidad del diagnóstico dependerá de los síntomas y del criterio del especialista que evalúa cada caso.

Según Alonso, A. (2007), “la categoría (etiqueta) en que se coloca a un paciente (paciente psiquiátrico, caso recluido en el hospital, etc.) no debe de considerarse como un aspecto de la persona en sí misma, sino que la clasificación de los pacientes debe hacerse en cuanto sea posible en términos de la conducta directa que esté mostrando”.

Según este autor, es importante que se tengan en cuenta los síntomas iniciales, el proceso y el contexto, observando atentamente la evolución del caso, ya que puede existir inestabilidad de la enfermedad como consecuencia del tratamiento y de su propia evolución. Un error bastante común (según los partidarios de los manuales) es creer que la clasificación de los trastornos sirve para clasificar a los individuos, cuando en realidad lo que clasifica son los trastornos que aquellos padecen. Es fundamental la realización de un razonamiento profundo y el contexto psicosocial en que éstos transcurren, ya que los indicadores de los trastornos psiquiátricos están ligados a un comportamiento simbólico (a diferencia de lo que sucede en otras ramas de la Medicina).

En síntesis, el conocimiento médico-psiquiátrico se orienta a objetivos prácticos, el DSM clasifica y describe determinadas patologías a nivel de conocimiento biológico y sociológico del hombre contemporáneo.

Creemos que una orientación teórica que permita encuadrar un caso y dilucidar algunos posibles caminos puede ayudar a un profesional a darse cuenta de lo que podría estar afectando a un paciente, para luego establecer un tratamiento adecuado, pero es muy importante la evaluación minuciosa de la persona en particular, que tenga en cuenta todas las variables posibles y los múltiples aspectos que podrían estar afectándole, de personalidad, de salud física, emocional y del contexto que le condiciona, tratando de evitar etiquetas innecesarias, que más que clasificar una patología discriminan a un individuo.

Autora: Sandra Zucas Alonso

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Neuronas Rosa Mosqueta

Nuevo descubrimiento exclusivo en humanos… una mejor comprensión del funcionamiento cerebral

Una investigación reciente, realizada por un grupo de Neurocientíficos, ha dado como resultado el descubrimiento de un tipo totalmente nuevo de neurona, que solo existe en el cerebro humano. Sus dendritas son muy compactas, con muchos puntos de ramificación, lo que hace que se parezca al fruto de una rosa mosqueta.

Trygve Bakken, del Instituto Allen de Ciencia del Cerebro, de Seattle, Estados Unidos y Gábor Tamás, del Departamento de Anatomía, Fisiología y Neurociencia de la Universidad de Szeged, Hungría, han hallado a estas nuevas neuronas, y han publicado su estudio en la revista académica Nature. Los dos equipos han identificado, de manera independiente, a la neurona rosa mosqueta, y, al ver que investigaban sobre lo mismo, decidieron trabajar en colaboración.

Este estudio pone en evidencia que estas células podrían conformar el 10% de la primera capa del neocórtex o isocórtex, parte de la corteza cerebral que evolucionó más recientemente, y que participa de funciones como la vista y el oído. Se ha podido ver también que se conectan con otras neuronas, llamadas piramidales, que componen las dos terceras partes de la corteza cerebral. Se desconoce todavía su función, pero se ha observado que las neuronas rosa mosqueta cumplen un papel inhibidor en relación a las piramidales.

Los científicos dicen que es muy frondosa… el aspecto de rosa mosqueta se intensifica por los grandes bulbos en los que terminan los axones de esta neurona, que emiten neurotransmisores o señales químicas a otras (Bakken).

Este descubrimiento también se ha publicado en la revista Science, en dónde se plantea el interrogante de “si estas neuronas son claves para ciertas funciones cerebrales que separan a las personas del resto de los mamíferos”. Esto podría permitir explicar qué es lo que hace que el cerebro humano sea sustancialmente diferente.

Este tipo de célula en particular nunca fue descrita en otra especie, dijo en la publicación otro de los autores, Ed Lein, del Instituto Allen.

Según Bakken, Los ratones han sido un modelo de organismo maravilloso para comprender en general cómo funcionan los cerebros, y nos pueden ayudar a comprender cómo funciona el cerebro humano. Pero creo que haber encontrado una parte del circuito que no se vio en ratones, destaca la necesidad de estudiar tejido humano real. El hecho de que no tengan neuronas rosa mosqueta alerta sobre la dificultad de extrapolar a las personas las conclusiones de los experimentos en roedores.

Bakker también expone que una razón por la cual las neuronas rosa mosqueta esquivaron a los neurocientíficos durante tanto tiempo es probablemente porque son escasas en el cerebro... ; otra razón, es porque el tejido del cerebro humano es difícil de obtener para estudios. De hecho, en este estudio fue examinada sólo una capa del cerebro; es posible, sin embargo, que las neuronas rosa mosqueta se hallen también en otras capas.

Haber hallado un tipo de célula que pertenece exclusivamente a los humanos nos ayuda a comprender las diferencias fisiológicas que subyacen a nuestras mayores capacidades cognitivas (Live Science).

Se cree que este hallazgo será útil para investigar tratamientos de trastornos vinculados con el cerebro.

Autora: Sandra Zucas Alonso

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TDAH en adultos

En la actualidad hay pruebas científicas de que dos tercios de los niños con TDAH seguirán sufriéndolo cuando crezcan, lo que significa entre un 4% y un 5% de los adultos (Barkley, 2010).

El diagnóstico en adultos resulta complicado debido a la comorbilidad, es decir, la coexistencia con otras patologías psiquiátricas, ya que los síntomas del TDAH se pueden solapar con los de los otros trastornos como trastorno por abuso de sustancias, trastornos de ansiedad y del ánimo.

Algunos síntomas que podrían ser una manifestación de TDAH sin diagnosticar son:

  • Problemas de concentración
  • Dificultad para prestar atención
  • Falta de organización
  • Dificultades para planificar
  • Dificultades para la resolución de problemas
  • Imposibilidad para controlar emociones
  • Son personas enérgicas, en movimiento constante, y en general muy comunicativas.

Algunos comentarios de adultos con TDAH suelen ser:

“El tiempo se me va de las manos y no puedo aprovecharlo como los demás adultos.”

“Mi mente y mi vida son un desastre. Casi nunca puedo organizarme en el trabajo o en cualquier otra actividad como hace cualquier otro adulto que conozca.”

“Sé que no paro de cambiar de una cosa a otra, de un proyecto a otro, y esto vuelve locos a todos los que trabajan conmigo. Pero tengo que hacer las cosas en cuanto pienso en ellas, porque si no, se me olvidan y nunca las termino.”

Los problemas para administrar su tiempo no sólo son causa de TDAH, pero si experimenta algunas de las dificultades descritas en los testimonios anteriores, es posible que el TDAH sea el culpable. Si es así, hay muchas cosas que puede hacer para mejorar su vida.

Según Barkley (2010) las siguientes preguntas podrían servir para comenzar un autodiagnóstico,

  • ¿Tiene dificultades para concentrarse?
  • ¿Se distrae fácilmente?
  • ¿Se considera muy impulsivo?
  • ¿Tiene dificultades para ser organizado?
  • ¿Se ve incapaz de pensar con claridad?
  • ¿Tiene la sensación de tener que estar siempre ocupado haciendo muchas cosas y casi nunca ser capaz de terminarlas?
  • ¿La gente dice que habla mucho?
  • ¿Le cuesta escuchar atentamente a los demás?
  • ¿Interrumpe a los demás cuando están hablando o haciendo algo y después desearía habérselo pensado dos veces?
  • ¿Le parece que su voz suena por encima de la de los demás?
  • ¿Tiene dificultades para ir al grano cuando habla?
  • ¿Se siente intranquilo a menudo?
  • ¿Se le olvidan las cosas que tiene que hacer pero que no son urgentes?

“Aunque solo un análisis profesional podría decirle con certeza si padece TDAH, cuantas más respuestas afirmativas haya dado a las preguntas de arriba, más probable será que sufra este trastorno.”

Limitaciones típicas en la adolescencia y la edad adulta:

  • Bajo rendimiento laboral
  • Cambios de trabajo frecuentes
  • Comportamiento sexual irresponsable, embarazo adolescente y enfermedades de transmisión sexual
  • Conducción temeraria (velocidad, accidentes frecuentes)
  • Dificultad para administrarse (gasto impulsivo, uso excesivo de la tarjeta de crédito, impago de deudas, incapacidad para ahorrar)
  • Problemas en las relaciones amorosas o de pareja

Menos comunes, pero también notables:

  • Actividades antisociales (mentir, robar, buscar pelea), a menudo asociadas con un mayor riesgo de consumo y abuso de drogas ilegales
  • Estilo de vida no muy sano (poco ejercicio; entretenimiento sedentario; obesidad, atracones, bulimia, malos hábitos alimenticios; abuso de nicotina y alcohol).

El TDAH en adultos es diferente al TDAH en niños. En parte porque hay una notable reducción de la sintomatología hiperactiva respecto al déficit de atención. En el paso de la infancia a la edad adulta, disminuyen los síntomas de hiperactividad que se pueden manifestar en inquietud, mientras que los síntomas de inatención se suelen manifestar en dificultades a la hora de llevar a cabo tareas (cumplir plazos de entrega, centrarse en una tarea concreta…) que pueden afectar su funcionalidad en varios aspectos de la vida.” (Faraone, Biederman, MIck , 2006)

Consideramos sumamente importante un análisis minucioso de los diferentes factores determinantes de la posibilidad de estar afectados por TDAH y recomendamos acudir a los profesionales especialistas en el tema, ya que una evaluación diagnóstica y un tratamiento adecuado podrían mejorar la calidad de vida de las personas que lo padezcan y favorecer la comprensión y apoyo de sus entornos familiares y sociales.

Autora: Sandra Zucas Alonso

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Autor foto de portada: Rennett Stowe

ASPERGER, ¿Una forma de autismo?

En 1943 Hans Asperger, un físico austríaco, publicó un informe que describe a niños de inteligencia y desarrollo de lenguaje típico con interacciones sociales y capacidades comunicativas deterioradas.

El término “Asperger” fue definido en la cuarta edición del Manual de Diagnósticos y Estadísticas de los Trastornos Mentales (DSM-IV) por la asociación, American Psychiatric Association (APA). En 1994 apareció por primera vez el término “Asperger” en el manual del DSM-IV como un síndrome separado y distinto al “trastorno autista” o autismo, aunque todavía hay controversia en cuanto al reconocimiento del Asperger como síndrome propiamente dicho o una forma de autismo.

En 2013, el DSM-V remplazó los diagnósticos separados tales como el síndrome de Asperger, Autismo, y los otros Trastornos Generalizados del Desarrollo y los unió en el mismo diagnóstico, llamado el Espectro de Desórdenes de Autismo."

"Antes de los cambios en 2013, la cuarta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV) señaló el Asperger como un diagnóstico distinto al “trastorno autista”.

La distinción en el DSM-IV, creó dos perspectivas sobre el Asperger. Un punto de vista es que hay diferencias significativas entre un individuo con autismo y uno con Asperger.

Es importante un diagnóstico minucioso desde el principio, es decir, una evaluación que incluya una lista de desarrollo historial y de observaciones. Debe ser hecho por profesionales con experiencia en el autismo u otros trastornos generalizados del desarrollo. Diagnosticar a tiempo es importante porque niños con el síndrome de Asperger que reciben intervención temprana en su vida tienen más oportunidades de vivir independientemente.

Según Martha Lara (2016), si nos remitimos a las versiones del DSM con respecto a Autismo nos encontramos:

  1. DSM-I y en el DSM-II (1952 y 1968) el Autismo era considerado un síntoma de la Esquizofrenia.
  2. DSM-III (1980) se comenzó a hablar de Autismo Infantil.
  3. DSM-III- R (1987) de incluyó el Trastorno Autista.
  4. DSM-IV-TR (2000) se definen cinco categorías diagnosticas dentro de los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD): Trastorno Autista, Trastorno de Rett, Trastorno Desintegrativo Infantil, Trastorno de Asperger y Trastorno Generalizado del Desarrollo no especificado.
  5. DSM-5 (2013) se habla de una única categoría, el Trastorno del Espectro del Autismo (TEA).

La última versión permite:

  • Mayor identificación de las personas afectadas,
  • Posibilidad de realizar un diagnóstico antes de los tres años de edad,
  • Sistema de identificación es mejor también para los adultos
  • DSM-5 está en la red, lo que nos lleva a una mayor efectividad en el diagnóstico, a menos errores de clasificación, un mejor tratamiento, una mejor asistencia, atención y a una mayor calidad de vida.
  • Las cinco categorías establecidas en el DSM-IV son arbitrarias dado que no diferencian entre comorbilidades, por lo que la misma persona puede cambiar de diagnóstico a lo largo de su vida.
  • En este sentido, el DSM-5 es más flexible y reconoce que la persona con Autismo pueda presentar también otras patologías añadidas como depresión, ansiedad, déficit cognitivo, convulsiones, etc.
  • Con el DSM-5 las diferencias entre pacientes son más cuantitativas que cualitativas, se establecen los niveles de severidad y las limitaciones sociales y de la comunicación como un único conjunto de dificultades y no como de dos ámbitos separados del desarrollo, con lo que se logra también un lenguaje menos redundante y más empírico, teniendo en cuenta además que las limitaciones en el lenguaje no son específicas del Autismo.

Lo más importante es la discapacidad funcional y no la etiqueta, cada caso debe estudiarse en profundidad. Las personas con Asperger (ASPIES) siguen existiendo aunque ya no estén como categoría diagnóstica en el DSM V, por eso en estos casos es importante el análisis de las características de cada caso en particular, recurriendo a la versión IV si es necesario, sin perder de vista ningún detalle del caso para realizar un diagnóstico adecuado, que no rotule a una persona, sino que permita dar los pasos más adecuados para el bienestar general de la misma y de su entorno familiar y social.

Autora: Sandra Zucas Alonso

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Imagen: Test de matrices progresivas de Raven

¿GERAGOGÍA O GERONTAGOGÍA?

La educación debe dejar de ser una etapa de la vida para convertirse en una dimensión permanente.

La Gerontagogía es una nueva disciplina que se ocupa de la formación de las personas mayores. La Geragogía, es la disciplina educativa que se preocupa del aprendizaje de las personas mayores con deficiencias, relacionadas con la geriatría.

Según la Sociedad Española de Neurología, “las demencias, que se caracterizan por un deterioro progresivo y persistente de las funciones superiores del cerebro como la memoria, el lenguaje, el cálculo, la percepción espacial, etc., son las enfermedades neurológicas que más se han asociado a la reserva cognitiva. Los expertos recomiendan la lectura porque es una actividad que estimula la actividad cerebral, ya que obliga al cerebro a ordenar e interrelacionar ideas y conceptos, ejercitando la memoria y la imaginación, y mejorando así la capacidad intelectual.”

La educación permanente podría ser otro camino para prevenir deterioros cerebrales y una mayor activación de la reserva cognitiva.

Según la UNESCO (1976), se denomina educación permanente al proyecto global encaminado tanto a la reestructuración de los sistemas educativos como al desarrollo de todas las posibilidades de educación fuera de ellos. En ese proyecto la persona es el agente de su propia educación por medio de la interacción permanente de sus acciones y su reflexión, abarcando todas las dimensiones de la vida, todas las ramas del saber y todos los conocimientos prácticos que puedan adquirirse por todos los medios contribuyendo a todas las formas de desarrollo de la personalidad.

Cuando hablamos de educación permanente nos referimos a la importancia de no dejar decaer nunca la curiosidad para aprender siempre cosas nuevas relacionadas con nuestros centros de interés, lo que estimula la actividad cerebral y psicomotriz, ayudándonos a mantenernos más activos, más lúcidos y con mejor calidad de vida a medida que vamos haciéndonos mayores. Además, las nuevas tecnologías actualmente facilitan esta posibilidad, por lo que es necesaria la alfabetización digital de adultos y ancianos que no hayan tenido la oportunidad de incursionar en estos campos.

Mientras la Pedagogía se encarga de la educación de niños y jóvenes (paidos = niño) surgen nuevos términos para referirnos a una pedagogía para los mayores: la geragogía, que según la definición del diccionario “es una práctica de enseñanza destinada a ayudar a los ancianos a lidiar con las incomodidades de la edad”. El cerebro se reorganiza varias veces a lo largo de la vida, para optimizar los recursos que tiene. Los estudios de neuroimagen han mostrado que, incluso cuando el nivel de ejecución de una tarea mental es igual, el modo en que la realiza un cerebro joven es diferente de cómo la realiza un cerebro anciano. Se ha visto que los ancianos utilizan zonas más extensas de ambos hemisferios. Puede interpretarse como un intento de compensar las limitaciones activando más recursos.

Según Steven Rouse, “el envejecimiento se puede asociar a una lentificación de la capacidad para aprender cosas nuevas y a una reducción de la capacidad para adaptarse a contextos nuevos, pero también se puede asociar a una mejora de las estrategias empleadas para recordar capacidades y aptitudes ya aprendidas”. José A. Marina (2015), expresa que la inteligencia humana está estructurada en dos niveles, en la inteligencia generadora (conjunto de capacidades que tiene el cerebro humano en un momento determinado) y en la inteligencia ejecutiva (posibilidad de gestionar las capacidades de la inteligencia generadora). Esto es lo importante en cualquier edad.

La geragogía se centraría, precisamente, en fortalecer estas habilidades directivas. Al mantenerlas, podríamos suplir las debilidades de la inteligencia generadora, su mayor lentitud en aprender, o sus fallos en la memoria, porque sabríamos utilizar más sabiamente los recursos que quedan. Fortalecer la inteligencia ejecutiva implica aumentar la activación de redes neuronales, lo que podría aumentar la reserva cognitiva.

Yaakov Stern, sostiene que las personas con mayor reserva cognitiva muestran menos deterioros. Una mayor reserva cognitiva se manifestaría en un uso más eficaz de redes cerebrales o de estrategias cognitivas alternativas, lo cual permitiría un rendimiento eficiente durante más tiempo en caso de existencia de patología cerebral.

En definitiva, creemos que es muy importante mantener activo nuestro cerebro, leyendo, estimulándolo con informaciones interesantes para nosotros, interaccionando con otras personas en contextos educativos para adultos, mejorando nuestras habilidades digitales, y realizando actividades que estimulen también las áreas psicomotrices, lo que permitirá, en el día a día, que podamos estar más lúcidos y conectados con nuestro cuerpo en general y con el medio en el que nos toca experimentar en cada momento con mejores recursos intelectuales, lo que nos aportará una vida con más calidad y con menos deterioro neuronal.

Autora: Sandra Zucas Alonso

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Autor foto de portada: Pavla Pelikánová

Neuroimagen y Neuropsicología

Distintas disciplinas han observado el funcionamiento de la mente humana y los comportamientos de las personas en diferentes medios, pero la relación entre la Neuropsicología y la Neuroimagen es determinante para descubrir procesos biológicos internos patológicos, dado que la simple observación externa de un comportamiento muchas veces no es suficiente.

Desde hace muchos años los científicos intentan dilucidar cómo reacciona nuestro cerebro ante los múltiples estímulos a los que nos vemos sometidos, instante a instante. Las funciones más relevantes del cerebro serían las de la supervivencia, tales como la nutrición, las relaciones interpersonales y la reproducción, aunque también nos permite diferenciarnos del resto de las especies, porque allí residen también la mente y la conciencia.

Las neuronas crean flujos de señales electroquímicas que constituyen los procesos mentales. Los espacios sinápticos entre ellas permiten esta comunicación, siendo su estudio de gran importancia para neurocientíficos y psicólogos, por lo tanto, el estudio del cerebro es fundamental para comprender a los individuos. Recordemos algunos conceptos que definen al tema que nos ocupa:

Según Villa Rodríguez (2009) “la neuropsicología comparte con la psicología su objeto de estudio, pero la psicología tiene un interés más general: se interesa por la conducta en todas sus manifestaciones y contextos; la neuropsicología se centra en el desarrollo de una ciencia de la conducta humana basada en la función del cerebro humano. Difiere también de la neurología, que es una disciplina médica orientada al diagnóstico y tratamiento de las enfermedades del sistema nervioso y difiere también de las neurociencias, cuyo enfoque es mucho más molecular.”
Kolb and Whishaw (2003), señalan que la neuropsicología ha sido influida muy fuertemente por dos ideas centrales: la hipótesis del cerebro, la idea de que el cerebro es el origen del comportamiento; y la hipótesis de la neurona, la idea de que la neurona es la unidad estructural y funcional del cerebro.” (Villa, 2009)

La investigación científica a través de las Técnicas de Neuroimagen permiten diagnósticos neurológicos más concretos, además de la posibilidad de profundizar en tratamientos mucho más adecuados para los sujetos.

Estas técnicas se dividen en estructurales (visión estática del cerebro humano, que permite localizar lesiones o efectos de una enfermedad, más usada en el ámbito de la salud) y funcionales (más empleadas en investigación, ya que proporcionan una visión dinámica del funcionamiento cerebral, sometiendo al sujeto a estímulos determinados y observando su rendimiento conductual, aportando información directa del cerebro en diferentes contextos). (Maestú y cols., 2003).

Según M. Ríos-Lago, ET AL (2004) “algunos autores han señalado recientemente que uno de los usos potenciales de la neuroimagen es la evaluación del paciente antes, durante y después de la rehabilitación con técnicas conductuales, farmacológicas, combinación de ambas, etc., con el objetivo de supervisar la efectividad de los procedimientos de rehabilitación.” (En Rev. Neurol. 2004; 38 (4): 366-373))

El comportamiento y la interacción del individuo con su contexto, y en relación con la plasticidad y capacidad de adaptación del cerebro a los cambios del entorno físico y social deberían ser puntos de estudio prioritarios para todos los profesionales que colaboran tanto en la rehabilitación, como en la educación de las personas.

En definitiva, la Neuroimagen y la Neuropsicología deben ir de la mano en la investigación de los procesos en cuanto a cómo se generan los circuitos cerebrales, con el fin de aportar datos relevantes que permitan diagnosticar y tratar diversas patologías, colaborando juntas en la rehabilitación y el bienestar general de las personas.

Autora: Sandra Zucas Alonso.

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Autor foto de cabecera: Health and Human Services Department, National Institutes of Health, National Institute on Aging

Transtornos del aprendizaje (TA)

Los trastornos del aprendizaje en la infancia se manifiestan a través de un conjunto de trastornos frecuentes que provocan frustración tanto en el niño como en su entorno, ya que el ritmo normal que lleva el sistema educativo actual no les permite avanzar junto con sus pares.

Esto nos lleva a preguntarnos: ¿Problemas de Aprendizaje o Problemas con la Enseñanza ...? Algunos niños necesitan ir a un ritmo más lento, y los docentes muchas veces no tienen recursos suficientes para brindarles otros caminos de comprensión, otros niños quizás tengan algún trastorno de aprendizaje que necesite ser correctamente diagnosticado para brindar el apoyo correspondiente. Estos últimos presentan problemas persistentes y graves para asimilar determinados conceptos académicos.

Para poder definir lo que son los trastornos del aprendizaje (TA), entonces, es muy importante tener muy presente que cada individuo tiene un ritmo propio para asimilar los aprendizajes. “La definición más utilizada de trastorno del aprendizaje es la incapacidad persistente, inesperada y específica para adquirir de forma eficiente determinadas habilidades académicas (ya sea lectura, escritura, cálculo, dibujo, etc.), y que ocurren a pesar de que el niño tenga una inteligencia normal, siga una escolarización adecuada y su entorno socio-cultural sea favorable” (Diéguez –Álvarez, 2010).

En este sentido, los diagnósticos de TA más comunes serían: la dislexia (trastorno de la lecto-escritura), la discalculia (también denominado trastorno de las matemáticas, y que en realidad es un subtipo de TA no verbal / problemas para la adquisición de conceptos numéricos y la aritmética) y Trastorno del aprendizaje no verbal (problemas de coordinación, motricidad fina, aprendizaje y socialización, con una importante diferencia entre las capacidades verbales (respetadas) y las no verbales (alteradas).

El TDA-H (Trastorno por déficit atencional y/o de impulsividad e hiperactividad, de atención con/sin hiperactividad, alteración de las funciones ejecutivas) podría ser otro de los factores que perturbaría también la normal integración de los contenidos de aprendizaje, al igual que los niños con síndrome de Asperger (trastorno del espectro autista que consiste en la asociación de los siguientes rasgos: dificultades para la comunicación, la interacción social, la presencia de intereses restringidos y un patrón de conducta poco flexible y estereotipado).

Todas las anomalías mencionadas deben ser tenidas en cuenta por maestros y profesores siendo muy importante que las conozcan, para hacer la derivación del caso al profesional que corresponda, con la meta de minimizar los efectos frustrantes que ellas provocan en los niños y en las familias.

Autora: Sandra Zucas Brain Dynamics. Todos los derechos reservados.

Neuroeducación. La asignatura pendiente.

Las últimas investigaciones en neurociencia, y su empeño por comprobar cómo son los procesos cerebrales que nos abordan, están haciendo grandes aportes al conocimiento científico sobre cómo funciona nuestro cerebro y su relación con la biología y las emociones.

Es imperiosa la importancia de que los nuevos educadores hagan suyas estas referencias, ya que de ello dependerá que las estrategias pedagógicas que decidan utilizar estén adaptadas a las necesidades reales del alumnado, para que se produzca realmente un aprendizaje relevante.

El sistema educativo actual necesita renovarse, ya que las nuevas generaciones de nativos digitales requieren que el profesorado adopte un nuevo rol, el de facilitador, desde una mirada inclusiva, teniendo en cuenta todos los aspectos que influyen en el proceso de enseñanza-aprendizaje, y, entre los ineludibles, estarían el estar informado de los avances científicos en neurociencia y de las estrategias didácticas que podrían potenciar las capacidades y los intereses individuales, activando una educación mucho más personalizada y relevante para los educandos.

Un conocimiento más profundo sobre cómo aprende nuestro cerebro, las relaciones biológicas entre cerebro y emociones, y todos los procesos químicos y hormonales en los que nos vemos involucrados a diario, puede ser de gran utilidad para comprender mejor al alumnado y, por ende, estimular procesos de aprendizaje que generen entornos mucho más propicios para desarrollar una educación mucho más relevante y adecuada a cada persona.

Además de la perspectiva neurocientífica, también sería útil para los diferentes agentes educativos conocer y aplicar principios de conducta, tales como condicionamiento clásico y condicionamiento operante. Pensamos que conocer la importancia de las emociones, su influencia en procesos atencionales y en el aprendizaje, unidos a la modificación de conducta, es el mejor abordaje para fomentar la curiosidad dentro y fuera del aula.

En resumen, consideramos a la NEUROEDUCACIÓN un ramal fundamental para la innovación educativa. Es necesario promover contextos de aprendizaje mucho más dinámicos y adaptados a los estilos de aprendizaje de cada persona involucrada, procesos que despierten el entusiasmo, que “iluminen la actividad cerebral”, sólo así podrán activarse acciones relevantes y transferibles a lo cotidiano de cada individuo.


Autora: Sandra Zucas Alonso

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Autismo. La imprescindible perspectiva familiar.

Autismo

Manifiestan los padres que el cariño y la atención que les ofrecen a sus hijos con autismo debe ser incondicional, sin esperar nada a cambio, ya que ellos tienen una percepción de la vida y de su entorno muy particular, por lo tanto, es por esto que es importante aprender a adaptarnos a su mundo comprendiéndolos y aceptándolos tal cual son.

Todavía no se saben concretamente las causas que lo producen, lo cierto es que las familias donde existe un niño afectado de TEA necesitan mucho apoyo y comprensión, no sólo de asociaciones y profesionales, sino de todo su entorno.

Cómo se define este síndrome:

“El autismo infantil es un trastorno caracterizado por una alteración en las interacciones sociales recíprocas, anomalías de la comunicación verbal y no verbal, pobre actividad imaginativa y un repertorio de actividades e intereses restringidos. Las causas del autismo se desconocen, pero existen diferentes abordajes que tratan de explicar las causas neurobiológicas de este síndrome.

Por lo general, son los padres los que suelen detectar que sus hijos tienen algún comportamiento extraño cuando, en los primeros años de vida, no utilizan palabras para comunicarse, algo que sí hacen la mayoría de niños de su edad, o bien muestran un claro déficit en sus habilidades sociales.

Dichos trastornos pueden ser:

  • Autismo (o autismo clásico).
  • Síndrome de Rett.
  • Síndrome de Asperger (o autismo de alto rendimiento).
  • Trastorno desintegrado infantil (o síndrome de Heller).
  • Trastorno generalizado del desarrollo no especificado.

El autismo se define a un nivel conductual (tipología) y no a un nivel biológico (etiología). Sin embargo, en los últimos años se ha avanzado en el conocimiento de condiciones neurobiológicas presentes en este tipo de trastornos.

Los factores neurobiológicos de los trastornos de la comunicación relacionados con el espectro autista se han analizado en base a las evidencias científicas y se han descrito hallazgos neuroanatomopatológicos, de neuroimagen, neurobioquímicos y neurofisiológicos” (CORNELIO-NIETO. 2009)

“Entre las familias que tienen un niño con autismo y las instituciones o asociaciones que los toman a su cargo con una finalidad terapéutica deben existir estrechos lazos, pues de lo contrario ambas partes corren el riesgo de fracasar. Es menester que estas asociaciones acepten no sólo al niño, sino también a la familia, tal como ésta es, porque los padres son el pilar y el sustento del niño autista para el logro de su desarrollo integral y el mejor medio para ganar la confianza de la familia” (Brauner y Brauner, 1998)

Según Valdés, Esquivel y Artiles (2007) “la familia y especialmente las creencias de la misma, ejercen una influencia importante en el desarrollo cognitivo y socioemocional de los hijos. Los padres y madres de los niños autistas y especialmente sus creencias con respecto a los mismos y a su enfermedad juegan un papel importante en cualquier programa terapéutico de niños con estas características y su cooperación influirá en que se logren resultados efectivos en los mismos”.

Con los avances de la tecnología, Internet, redes sociales y conciencia pública sobre las enfermedades, los padres son propensos a investigar más en profundidad sobre las problemáticas de sus hijos. Aspecto por un lado muy positivo, pero el problema de la facilidad de acceso a internet es que cualquiera puede escribir sobre cualquier cosa, y cuando hablamos de la salud de las personas, muchas veces ni los propios expertos en la temática se ponen de acuerdo.

Después de múltiples estudios se ha llegado al consenso de que la etiología del autismo es multifactorial, donde juegan un papel la variedad genética y los factores ambientales. La intervención educativa ha de tener en cuenta el desarrollo de, entre otras, las siguientes dimensiones básicas:

  1. La identidad y el autoreconocimiento.
  2. Las capacidades de relación social.
  3. Las capacidades de referencia conjunta.
  4. Las capacidades intersubjetivas primarias y secundarias.
  5. Las funciones comunicativas.
  6. Las competencias de anticipación.
  7. Los procesos de generalización de las conductas aprendidas.

Dado que el comportamiento imitativo por parte de los niños autistas puede ser muy diverso, corresponde al propio maestro y al resto de profesionales que atienden al niño seleccionar y diseñar las tareas más adecuadas.

Se han realizado programas específicos de entrenamiento para ayudar a las familias a realizar un tratamiento más personalizado con sus niños autistas y se ha comprobado que aquellas familias más comprometidas han logrado avances significativos (Paluszny 2002).

Muchas son las investigaciones que actualmente se realizan para dilucidar las causas de este síndrome, mientras tanto, el apoyo a las familias es prioritario, ya que, como decíamos antes, las creencias de las mismas podrían influir en el tratamiento. Con la guía de profesionales sería más apropiado, óptimo y más beneficioso para el niño.

BIBLIOGRAFÍA

  1. MUÑOZ-YUNTA JA. (2005) Guía médica y neuropsicológica del autismo. Barcelona: Fundació Autisme Mas Casadevall.
  2. MARTOS-PÉREZ J. Autismo, neurodesarrollo y detección temprana. Rev Neurol 2006; 42(2): S99-S101
  3. BAUTISTA MERCADO E, SIFUENTES ROMERO N, JIMÉNEZ SANTA CRUZ B, et al. Padres de familia y su inclusión en la evaluación y tratamiento conductual del autismo. Revista Intercontinental de Psicología y Educación 2008; 10(1): 49-62 1
  4. BENÍTEZ BURRACO A, Autismo y lenguaje: Aspectos moleculares. Rev Neurol 2008; 46(1): 40-48 7
  5. VARGAS BALDARES y NAVAS OROZCO, Autismo infantil. Revista Cúpula 2012; 26 (2): 44-58 del espectro autista
  6. TORRAS VIRGILI, M. Trastornos del espectro autista. Las estrategias educativas para niños con autismo. Universidad Internacional de Valencia (VIU).
  7. Psicología Iberoamericana, (Enero-junio, 2009) Vol. 17 Nº1, pp 15-23 ISSN 1405-0943. “Creencias Erróneas de Padres de Niños con Autismo”. Recuperado el 02/09/2018 de: http://www.redalyc.org/html/1339/133912613003/
  8. REV NEUROL 2009; 48 (Supl 2): S27-9. Recuperado el 02/09/2018 de: http://sid.usal.es/idocs/F8/ART13829/autismo_infantil_y_neuronas_espejo.pdf

Autora: Sandra Zucas Alonso.
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El controvertido TDAH

TDAH

No hay nada más que que hacer una búsqueda en Google para ver que estamos viviendo gran controversia en los enfoques para diagnosticar el TDAH.

Generalmente se diagnostica mediante la evaluación de los síntomas, sobre todo en niños, lo que conlleva la sospecha de un alto porcentaje de falsos positivos y la duda sobre el uso de fármacos a tan temprana edad.

Por todo ello vemos cómo se multiplican las investigaciones en hospitales, universidades y laboratorios para localizar biomarcadores fiables que permitan dar una certeza a pacientes y familiares.

De hecho, haciendo una simple búsqueda en Nature podemos ver los resultados de 1749 investigaciones sobre TDAH, “ADHD” en inglés (Nature es una de las revistas científicas con mayor prestigio a nivel mundial (ranking), rechazando el 95% de los artículos que reciben).

En este sentido, hay numerosos esfuerzos en localizar biomarcadores a través de técnicas no invasivas, tales como la neuroimagen. Pero aún no disponemos de ninguna evidencia definitiva, tan solo líneas de trabajo que aportan esperanzadoras perspectivas para una correcta evaluación y su posterior tratamiento.

No obstante, también a estos estudios se les achaca parcialidad en base a la falta de un enfoque heterogéneo desde su propia concepción. Justo lo que denuncia una reciente publicación de Nicolás José Lavagnino, Sofía Barbero y Guillermo Folguera, que pone énfasis en la necesidad de realizar un diagnóstico que pueda aunar varias disciplinas científicas como la genética, la biología, la psicología y la neurología.

Pongamos un ejemplo. Aunque las cifras suelen variar, es un hecho contrastado que más del 70% de los pacientes diagnosticados con TDAH tienen una base genética. ¿Dónde queda ese estudio genético en la mayoría de los diagnósticos? Es más, ¿podríamos llevarlo a cabo?

Otro ejemplo. Una gran parte de los tests que se utilizan para la evaluación implican al sistema auditivo o al visual. ¿Hay algún oftalmólogo o un otorrinonaringólogo en el equipo?

¡Ojo, estamos jugando con el futuro de un niño! Quizás debiéramos ir acostumbrándonos a nuevos protocolos de actuación. En una época en la que se demanda una atención multidisciplinar para cada problema, todavía nos queda mucho camino por recorrer para dar todas las garantías que nuestros hijos requieren.

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Foto propiedad de amenclinicsphotos ac

Bancos de cerebros

Los bancos de cerebros son un tipo de biobanco, una organización sin ánimo de lucro cuya misión -establecida por la Ley de Investigación Biomédica 14/2007, el Real Decreto 1716/2011 de Biobancos y sus posteriores modificaciones- es custodiar muestras de cerebros humanos y ponerlas a disposición de los investigadores para la realización de proyectos científicos.

En España hay 12 bancos de cerebros. Las muestras que se custodian son principalmente tejido cerebral, músculo y nervio, líquido cefalorraquídeo, sangre y derivados, y ADN. Gracias a estas valiosísimas donaciones se investigan enfermedades neurológicas y más específicamente las neurodegenerativas.

El objeto principal es poder realizar estudios a nivel microscópico que, por ser mayoritariamente invasivos, no podrían hacerse de otra manera. La tecnología avanza rápidamente pero aún no permite atender todas las necesidades de los investigadores sin dañar a los pacientes.

Son muchas las investigaciones que están en marcha, sobre todo genéticas. También hay estudios sobre desarrollo de hongos, correlación con ciertas enfermedades de origen vírico o de detección de biomarcadores adaptados al actual estado del arte de la biotecnología.

Las enfermedades sobre las que mayoritariamente se investiga a través de estos bancos de cerebros son las de mayor incidencia en la población, como la enfermedad de Alzheimer, la de Parkinson, la ELA, la esclerosis múltiple, demencias vasculares, demencias por cuerpos de Levy o la esquizofrenia.

Estos bancos de cerebros están asociados a redes de centros hospitalarios, uno de los cuales funciona como nodo. Es en estos centros donde se extraen las donaciones, se diagnostican y se trasladan con urgencia al biobanco.

La donación de órganos es ya una práctica común en la sociedad (España es líder mundial en donación y trasplantes, volviendo a alcanzar un nuevo récord con 46,9 donantes p.m.p y 5.261 trasplantes). La urgencia por salvar a otro enfermo es un buen acicate para que los familiares se decidan a donar. Sin embargo, la ciencia no es tan “humana” y tampoco necesita urgentemente los tejidos. Esto es un verdadero problema para conseguir muestras. Los familiares de pacientes con enfermedades neurodegenerativas conocen las necesidades imperiosas y están especialmente comprometidos con la donación. Pero también se necesitan cerebros sanos para el control de los resultados de la investigación.

Lo más maravilloso de esta donación a la ciencia es que los resultados de las investigaciones beneficiarán a millones de personas, pues esas enfermedades son ya una epidemia. Seguro que alguien cercano al donante verá su vida cambiada gracias a su desinteresado gesto.

¡Ahora es tu turno! Empieza por difundir el mensaje.

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Trazar el conectoma del cerebro

Conectoma Según la doctora Suzana Herculano,, en el cerebro hay 86.000.000.000 neuronas, que se relacionan mediante unas 100.000.000.000.000 synapsis.

Existen multitud de técnicas para estudiar el cerebro y, desde luego, casi a diario nos llegan noticias de nuevos descubrimiento y avances. Sin embargo, la complejidad de las interacciones y la variabilidad en el funcionamiento neurológico no facilita precisamente la tarea.

Con la aparición de técnicas no invasivas -en especial la neuroimagen- y la mayor viabilidad económica de las mismas, se ha logrado que la investigación pueda ser desarrollada por grupos de cualquier tamaño y presupuesto. La tarea es descomunal y se necesitan todos los recursos disponibles.

Pero la sociedad demanda mayor rapidez, mejores enfoques y es ahí donde comienza a tener sentido el estudio del conectoma del cerebro.

El conectoma es un mapa de las conexiones del cerebro que pretende dar a conocer los caminos que recorre la toma de una decisión, la percepción de un olor o qué “camino” sería el más adecuado para rehabilitar a una persona con alguna afectación física o psíquica.

Al igual que ocurrió con el descifrado del genoma humano, varios países han comenzado una carrera para mapear el cerebro humano, que implica grandes inversiones en tecnología y recursos humanos, en especial China y EEUU.

En realidad, la principal batalla se está lidiando en lograr la construcción de un ordenador lo suficientemente potente para que los resultados lleguen en un plazo no mayor de 5 años. Tan grande es el reto que son necesarias varias corporaciones para afrontarlo. Por ahora China se había adelantado en esta competición científica.

Recientemente nos ha llegado la noticia de que IBM, Intel, Nvidia y otras empresas del sector tecnológico se han unido para construir Aurora 21, un superordenador que ocupará unos 4.000 metros cuadrados y que consumirá tanta energía como una ciudad de tamaño medio.

Aurora 21 está diseñado para algo más que la simulación de nuestro cerebro. Será capaz de realizar simulaciones para predecir el tiempo o seguir la evolución del cosmos, y permitirá comprender cómo los nuevos medicamentos interactuarán con el cuerpo humano.

Pero aún hay más. El siguiente paso será estudiar el mapa de tráfico eléctrico, pues no solo se necesitan conocer las calles, sino también el tráfico que circula por ellas. Se esperan años de ilusionante trabajo hasta conseguir resultados, pero muchos más para analizar toda la información que obtendremos.

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